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Otra joya de fotografía…

Posted Posted by La Kukula in PATRIMONIO     Comentarios No Comments
Mar
31

Hay fotografías que ensanchan corazones y que te trasladan a otras épocas donde admirar el coraje y el esfuerzo de nuestros antepasados. Son imágenes que reflejan la intrahistoria de un pueblo y que constituyen un verdadero tesoro para el patrimonio, en este caso, del colectivo almadiero de Burgui. Pincha sobre la propia fotografía para poder observarla a tamaño completo.

 

Es el caso de esta fotografía que presentamos a continuación, depositada en el Archivo General de Navarra y a la que hemos tenido acceso a través de la gentileza de Jose Castells Archanco. Figura documentada como fotografía de 12 x 17 cms. con técnica de «gelatina de revelado químico» y en papel baritado. Sobre el original de la fotografía figura la anotación mecanografiada «Transporte de almadías por el río Aragón», lo cual es un error porque claramente se trata del río Esca. Se encuentra adhesivada a una memoria de la Diputación Foral fechada el 20-08-1938, si bien la fotografía es anterior a 1921 como explicaremos más adelante.

La fotografía aparece incluida también en la «Guía Turística de Navarra» editada en el año 1929 bajo el patrocinio de la «Excma. Diputación Foral y Provincial de Navarra y el Excmo. Ayuntamiento de Pamplona».

No figura el autor de la fotografía, si bien podemos aventurarnos a atribuírsela a José Roldán Bidaburu, quien entonces trabajaba para Litografía Roisin, autores de las fotografías que acompañaban las guías turísticas de Navarra en esos años.

Trataremos a continuación de aportar y poner en valor diversos aspectos de los que aparecen en esta fantástica fotografía:

Se trata de una instantánea en la que el fotógrafo recoge el momento del salto de una almadía por el puerto de la presa de Burgui. La almadía se compone de cuatro tramos y está conducida por dos únicos almadieros, un puntero delante y un codero detrás. La longitud de los troncos del último tramo es proporcionalmente mayor que la de los troncos de los otros tres tramos. En el tramo segundo se encuentra el ropero donde se aprecia la alforja y ropa de repuesto o espalderos.

Observando el extremo derecho de la fotografía se aprecia perfectamente una segunda almadía aproximándose también al salto de la presa. Se compone de tres o cuatro tramos y está conducida por dos únicos almadieros, uno delantero y otro trasero. A diferencia de los de la primera, la indumentaria de estos dos almadieros es camisa blanca y chaleco negro. Lástima que los cuatro almadieros permanezcan en el más absoluto de los anonimatos.

El edificio de la izquierda se trata del molino del pueblo y presenta la estampa habitual de un molino harinero y batán (máquina hidráulica compuesta de gruesas mazas de madera movidas por un eje para golpear, desengrasar y encurtir los paños). Posteriormente sería remodelado abriéndose diversos ventanales y se reconvirtió para generar también electricidad, perdiendo ya la utilidad del batán, si bien la fuente existente junto a él sigue denominándose «fuente del batán». En la parte trasera del molino habría una tajadera para regular el agua de entrada y el batán tenía otra más para cerrar su salida y así poder retener agua en su interior. Bajo el arco del molino se aprecian los ejes o estructuras para encajar el ascenso y descenso de la compuerta que regulaba la salida del agua del batán. A destacar que todavía no existía la actual tajadera ni el muro para la canalización de la salida del agua del molino.

En cuanto a la presa y el puerto por el que descendían las almadías nos atrevemos a asegurar que no se trata de la construcción actual, sino que está construida con maderos dispuestos longitudinalmente y entrecruzados. El elevado caudal no permite distinguir tal estructura compleja de troncos salvo, observando con detalle, en la propia rampa del puerto, a la derecha del tercer tramo de la almadía, donde se distinguen al menos cuatro o cinco troncos dispuestos de forma paralela formando la rampa. Y es que no fue hasta el año 1921, siendo alcalde Coronado Glaría Salvador de casa Onpedro, cuando se llevó a cabo la construcción de la presa y puerto con piedras y cemento que existe actualmente. Por ese motivo no figura en esta fotografía la actual tajadera existente al lado del puerto que permite regular el cauce del río en caso de riadas. Concluimos por lo tanto que esta fotografía es anterior al año 1921.

Otros detalles que llaman la atención son los muretes que delimitaban la zona de huertos en la parte superior de la presa, el amplio pedregal existente también aguas arriba que dirige al cauce del río a la margen izquierda y el monte del fondo, Batxa, completamente limpio de arbolado y arbustos ya que en aquella época se utilizaba para la siembra mediante «quiñones» (pequeñas parcelas de titularidad municipal que eran sorteadas entre los vecinos para su cultivo, generalmente de cereal). También apreciamos a la izquierda dos tipos de chimeneas, una antigua y otra más moderna: la primera corresponde a un fogón tradicional mientras que la segunda sería, a buen seguro, de una cocina económica, el gran adelanto de aquellos años.

En definitiva, estamos ante una nueva joya para la interpretación del patrimonio y la historia de Burgui, así como de la memoria de nuestros antepasados almadieros, verdaderos marineros de agua dulce a los que una vez más volvemos a rendir nuestro más sincero homenaje y reconocimiento.

Cinco lustros…

Posted Posted by La Kukula in HISTORIA     Comentarios 1 Comment
Mar
21
Almadías varias

Dicen, y es verdad, que el oficio agonizaba cuando aquél año de 1952 los obreros recibieron la orden de cerrar ya ese pequeño hueco que habían dejado en la presa que, en el término municipal de Yesa, cierra desde entonces el paso, y lo regula, al cauce del río Aragón. Aguantaron sin cerrarla hasta el último momento precisamente para facilitar el paso a las últimas almadías roncalesas. No medía más aquel angosto paso que lo que tenía de ancho un tramo de almadía. A partir de ese momento, y después de tantos y tantos siglos dando vida a los ríos, el oficio de almadiero en el Pirineo navarro pasaba a la historia. Se extinguía para siempre de forma irreversible.

A partir de entonces no faltaron esporádicas ocasiones para que los últimos almadieros roncaleses, de vez en cuando pudiesen desquitarse de su obligada inactividad. Le tenían ganas al río.

Un día los hermanos Caro Baroja les pusieron la escusa perfecta para volver a almadiar, en esta ocasión cosechando aplausos a su paso; aplausos que venían a confirmar que aquellas balsas eran ya una seña de identidad. Volvieron a coger los remos en Urzainqui, en Sangüesa, en la foz de Lumbier… con sano orgullo, sintiendo la admiración y el reconocimiento de sus descendientes. La única pega era que aquella última generación de almadieros, herederos y depositarios de unos conocimientos y de unas técnicas, iba poco a poco desapareciendo. Desaparecido el oficio, desaparecido el tráfico fluvial de la madera, y rota ya la cadena del relevo generacional, la memoria de aquél oficio tenía los días contados.

Fueron ellos mismos, pinchados en su orgullo por Javier Beúnza, quienes en la sobremesa de una comida celebrada en el Hotel Isaba tomaron la iniciativa de constituir una asociación sobre la que proyectar y apoyar un futuro, no el futuro de un oficio, sino el de mantener viva la llama de la memoria de ese oficio. Se arrimó la gente joven a aquellas fuentes del conocimiento, y escucharon, y aprendieron… y entre una generación y otra, conjuntamente, organizaron en 1992 un descenso de almadías en Burgui con vocación anual. Nacía así, hace ahora 25 años, el Día de la Almadía – Almadiaren Eguna.

almadía

Cinco lustros después dirigimos una mirada retrospectiva a toda esta trayectoria. Burgui sale ahora en el mapa festivo peninsular; a nuestro pueblo se acercan cada año miles de visitantes que se admiran ante el trabajo y la destreza de nuestros antepasados vista en el espejo de los descendientes de aquellos. El descenso fluvial de la madera vuelve a generar riqueza. Son 25 años en los que los mayores han pasado el testigo recogido por manos juveniles que avistan ya un nuevo relevo.

Se nos esfuman los testimonios vivientes de aquellas almadías que navegaron río abajo en busca de compradores; se nos van las manos experimentadas, se han soltado las amarras… y a partir de ahora toca agarrar bien el remo, toca saludar y dirigir la mirada a lo alto, toca encomendarse, y embocar el puerto de la presa con la mirada puesta en el futuro.

Foto almadía Navarra Cuatro Estaciones

Son 25 ediciones, un cuarto de siglo de sinsabores y gloria, homenajes y reconocimientos, piel rugosa y piel tersa, lluvia y sol, tensas esperas y ovaciones, experiencia y novedad, voluntariado y emoción. Y son muchas las personas que, en una u otra faceta, han aportado su trabajo, esfuerzo e ilusión, ¡mucha ilusión! a lo largo de estos 25 años para contribuir de forma voluntaria y desinteresada a mantener vivo el recuerdo y la memoria.

Cinco lustros en los que podemos decir que el oficio de almadiero ha sido puesto en valor como nunca se hubiese soñado; cinco lustros tras los que dejamos recogida, salvaguardada y difundida la memoria de este oficio y la de quienes le dieron vida; cinco lustros en los que casi ha desaparecido para siempre la última generación de almadieros, pero que lo ha hecho dejando aquí sus conocimientos, sus recuerdos, y una fiesta que a partir de ahora es más homenaje que nunca.