Con motivo de la investigación llevada a cabo en el Archivo del Ayuntamiento de Burgui se ha conseguido recabar el proceso de edificación de algunos de los actuales pajares existentes en el paraje conocido habitualmente como Sitxea, antes Izabarroba.
En sesión celebrada el 3 de noviembre de 1918, el vecino Nazario Labiano solicitó un terreno para la construcción de un pajar en el término de Izabarroba. El ayuntamiento, habida cuenta de que poseía en dicho paraje “un buen trozo de terreno”, acordó solicitar autorización a Diputación para que “pueda enajenar cuantas parcelas se soliciten con destino exclusivamente para edificaciones por cuanto dicho terreno ni da ni puede dar otros productos al municipio”.
Es así como, una vez obtenida la autorización para la venta de 800 metros cuadrados de terreno comunal en este paraje, se fijó “la subasta con lugar a sexta para el día 7 de octubre de 1919”, estableciendo “diez parcelas de 80 metros cuadrados cada una”, indicando que “el vuelo que se dé a las cubiertas para el goteraje no podrá salir del terreno comprado y que las puertas y luces que quieran darse a los edificios tendrán que ser necesariamente a la parte Este y Oeste de los mismos”
En el Depósito de Cuentas del año 1920 figuran anotados cinco ingresos a razón de 93 pesetas con 75 céntimos cada uno por “importes de una parcela comprada al ayuntamiento en Izabarroba” satisfechos por Nazario Labiano, José Urzainqui, José Tolosana, Juan Zamarguilea y Ciriaco Gárate. Curiosamente se observa que de las diez parcelas sacadas a subasta tan solo la mitad de ellas son demandadas por vecinos, y los dos últimos ni siquiera llegarán a edificar un pajar.
Sabemos que a fecha 7 de marzo de 1920 algunas de estas edificaciones se encontraban ya en construcción puesto que en acta de sesión “se acuerda requerir a los propietarios de las parcelas de Izabarroa para que se abstengan de depositar tierras fuera de su propiedad y menos en el camino público y que inmediatamente quiten las que hayan colocado”.
En la fotografía superior del año 1929 se observan ya construidos tres pajares -cuyas parcelas son las subastadas en 1919- así como el camino público que se menciona anteriormente. Se trata del Camino Real que comunicaba con Salvatierra de Esca, y que en esa zona era apenas una estrecha senda. A destacar que los actuales pajares de Lupercio y de Zarrajero se encontraban ya edificados con anterioridad a esta subasta de parcelas, siendo por lo tanto los más antiguos de todos los existentes y fecha desconocida.
Para concretar el origen de las siguientes edificaciones que se llevaron a cabo hay que remontarse al acta de la sesión celebrada con fecha 18 de febrero de 1934, en la que “Marcos Ezquer y Francisca Lorente solicitan que se les adjudiquen 150 y 100 metros cuadrados de terreno en el paraje denominado Izabarroba por serles necesario para edificar sobre dichos terrenos”.
Curiosamente, Francisca Lorente era la mujer de José Urzainqui, quien ya adquirió una parcela en 1919, por lo que es de suponer que esta petición sería para una ampliación del pajar que ya tenían construido, ya que en las condiciones de la subasta se dice que la parcela “linda al norte con pajar de Francisca Lorente”.
Con fecha 4 de marzo de 1934 se celebra esta nueva subasta de terrenos. La primera parcela fue adquirida por José Francisco Lorente -quien unos meses más tarde la cede en donación a su yerno Marcos Ezquer- y la segunda por Francisca Lorente, quien tenía así la posibilidad de ampliar el edificio construido en la parcela que le fue adjudicada a su marido en 1919.
Posteriormente, en sesión del 16 de septiembre de 1934 el vecino Marcos Ezquer -quien ya disponía de la parcela anterior donada por su suegro José Francisco Lorente- solicita se le adjudiquen 50 metros cuadrados de terreno en el mismo paraje, si bien no se ha localizado el acta de dicha subasta, por lo que se desconoce si llegó a ampliar o no la parcela inicial.
Resumiendo, en los años 1919 y 1920 se construyeron tres de los actuales pajares a iniciativa de Nazario Labiano, José Urzainqui y José Tolosana. A partir del año 1934 se edifica otro por parte de Marcos Ezquer y se amplía el de José Urzainqui. Y hay otros dos pajares cuyo origen es anterior y al menos del de Lupercio se tiene constancia de su edificación inicial por la siguiente fotografía de finales del siglo XIX o inicios del XX.

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Nos complace presentar esta preciosa fotografía realizada en Burgui en el año 1916 que nos ha cedido nuestro buen amigo y asiduo seguidor José Ignacio Riezu Boj. Se trata de una instantánea inédita que podríamos considerar como una auténtica joya por los diferentes aspectos que a continuación vamos a ir detallando. Son varias las estampas antiguas que se conservan con diferentes vistas de nuestro pueblo pero ninguna como esta aporta tan valiosa información gráfica a nivel etnográfico, histórico o de indumentaria. Un tesoro que estamos encantados de compartir y de interpretar.
Técnica fotográfica:
La fotografía que presentamos está realizada con la técnica de la «estereofotografía». En este caso, una cámara de fotos hace dos tomas simultáneas pero separadas 7 cms. entre sí, la misma distancia de separación de los ojos del ser humano. Esto permite, al verla a través de un visor estereoscópico, observar la escena tridimensionalmente. Es una técnica fotográfica que se utilizó mucho en el siglo XIX y principios del siglo XX y que posteriormente cayó en desuso. La que mostramos está realizada sobre una placa de vidrio con emulsión de gelatina y en positivo, lo que hace que sea el original y probablemente sin copias. La placa de vidrio tiene unas dimensiones de 16,9 x 8,4 cms. y el par fotográfico de 7×7 cms.
Espacio y tiempo:
Se trata de una estampa costumbrista realizada en la localidad de Burgui (Valle de Roncal, Navarra) en el mes de julio del año 1916. Recoge un paisaje del casco urbano del pueblo con el puente medieval y tres personajes en primer plano.
Origen de la fotografía:
La fotografía perteneció a la colección de la familia de Teodoro Ruiz de Galarreta que fue vendida a un anticuario de Valencia hace unos años. La fotografía se adquirió por José Ignacio Riezu Boj en el año 2010 y está fechada en el mes de julio de 1916 (hace ya por lo tanto 101 años). En ella aparecen retratados, según la nota de la fotografía, el propio Teodoro, su cuñado José Alfonso y una paisana de Burgui.
Los personajes:
Teodoro Ruiz de Galarreta Maestu (primer personaje por la izquierda) fue un rico propietario nacido en 1884 en Pamplona, casado con la donostiarra María Felisa Mocoroa Durán en 1921 y gran aficionado a la fotografía. A lo largo de su vida -falleció a los 70 años el 14 de julio de 1954- reunió una ingente colección principalmente de fotografías estereoscópicas, muchas de las cuales las realizó tras sus viajes por diferentes pueblos navarros.
El siguiente personaje (en el centro) es José Alfonso Zarranz, que ejerció como médico en Burgui -al menos- entre 1907 y 1912. Casado en esta última fecha con una hermana de Teodoro, llamada María Pilar, se desplazó a vivir y ejercer la profesión a Pamplona, donde adquirió gran fama. De hecho, una de las calles del barrio de San Jorge en Pamplona recibe seguramente su nombre, “José Alfonso, médico”, en relación a este mismo personaje.
La escena nos muestra por lo tanto una excursión por el valle de Roncal de Teodoro y José Alfonso. De hecho, hay varias fotografías más de este viaje por los pueblos roncaleses. En su parada en Burgui se fotografiaron también con otro lugareño con indumentaria roncalesa y en este caso se retrataron con esta paisana de la derecha.
Pero… ¿quién podría ser esta buena mujer?. Partimos de varias consideraciones previas para realizar una hipótesis que nos permita aventurar su identidad: La fotografía está obtenida desde el trazado del Camino Real que conducía hacia Salvatierra de Esca y que daba acceso a su vez a varios pajares en el término de Sitxea, también conocido como Izabarroa. Partimos de la base de que la señora porta sobre su brazo izquierdo una cesta que, ampliando la imagen, intuimos que contiene huevos. La mayor parte de los actuales pajares existentes en Sitxea no se construyeron hasta después del año 1918 (momento en el que el vecino Nazario Labiano, de casa Molinas, solicita al Ayuntamiento de Burgui la posibilidad de adquirir un trozo de terreno para edificar un pajar y ante lo cual el ayuntamiento inicia un proceso de subasta de terrenos para atender esta y otras solicitudes). Existían por lo tanto en 1916, año de la fotografía, únicamente dos pajares en esa zona: el de Zarrajero, destinado seguramente al ganado vacuno por las características del edificio, y el de Lupercio, del que hay constancia que en la planta baja tenían las gallinas y el cerdo. La fotografía está realizada precisamente a escasos metros de la puerta de acceso a este último pajar. Consultando el libro de Matrícula de la Iglesia de Burgui para ver quiénes componían la unidad familiar de casa Lupercio en esa fecha, nos atrevemos a asegurar que la identidad de esta mujer podría corresponder a Celedonia Pérez Iriarte, nacida en 1863 y que falleció el 19 de febrero de 1963 unos pocos días antes de llegar a centenaria. Por lo tanto, suponiendo con estas premisas que fuera ella, tendría una edad de 53 años en el momento de realizar esta fotografía.
Valor artístico:
Consideramos la instantánea estéticamente perfecta. El autor ha sabido componer la imagen colocando, en la parte superior izquierda y al fondo, el pueblo; en la parte inferior derecha y en primer plano, a los tres individuos; y a modo de diagonal de izquierda a derecha y de atrás a adelante, el magnífico puente de Burgui que parece señalarnos, como una flecha, a los tres protagonistas.
Valor indumentaria:
Pero por lo que consideramos que esta fotografía es única es por la indumentaria que usa esta mujer. A diferencia de los dos turistas, ella porta la indumentaria roncalesa. Lleva pañuelo en la cabeza, blusa de largas y huecas mangas, corpiño o justillo y larga falda.
La falda encimera la lleva caída, en su posición natural; normalmente la falda encimera cumplía el papel de bolso (se subían la parte delantera y se la amarraban a la cintura por detrás, de tal forma que allí metían cosas, muy especialmente cuando recogían productos en la huerta).
La mujer viste un corpiño típicamente roncalés, de uso ordinario, muy sencillo. Unas simples cintas bordeando el escote. Se trataría de lo que puede ser el único testimonio de un corpiño de diario, ya que no se conoce otra fotografía en todo el valle con esta indumentaria.
Nos atrevemos por lo tanto a decir que estamos ante el único testimonio de la indumentaria femenina roncalesa de diario. No puede tratarse de la indumentaria de gala o de fiesta, ya que viene de recoger huevos en un cesto y unos turistas le han “pillado” para fotografiarse con una lugareña.
Valor histórico y etnográfico:
Aparte de su notable valor anterior, la instantánea presenta también un importante valor etnográfico e histórico ya que nos muestra diferentes elementos significativos de la época:
- Las mayor parte de las casas del pueblo aparecen mostrando desnudas sus fachadas con negras piedras. Solamente se distinguen dos o tres casas enlucidas totalmente.
- Algunas de las casas presentan encalados los alrededores de alguna ventana o balconada. El blanqueado del contorno de puertas y ventanas con cal además de servir para sanear los vanos de los edificios, servía también para poder identificar de noche la puerta y las ventanas cuando no existía la luz eléctrica.
- Sobre la mayor parte de los tejados sobresalen grandes chimeneas, muchas de ellas troncocónicas, antaño tan típicas del valle y en la actualidad ya desaparecidas, salvo merecidas reconstrucciones que vuelven a recuperar la estructura antigua de estas chimeneas. Obsérvese la preciosa chimenea que existía en la casa que actualmente, pero no en 1916, alberga la panadería Ezker.
- En muchos de los tejados se observan también las llamadas “palomeras”, pequeñas ventanas salientes con tejadillo que permitían el acceso al tejado desde el sabaiao.
- No existe en la fotografía, por haberse construido a mediados de los años 20, la actual casa Juana Mayo edificada junto al puente. En su lugar se aprecia una escollera de piedras a modo de talud para sostener el trazado de la carretera que discurre por la parte superior.
- Se observa por el contrario una edificación ya desaparecida que se encontraba en la actual zona de aparcamiento junto a la panadería, prolongando el trazado de la calle Mayor. Se trataba del pajar de Calvo, que fue demolido para el ensanche y acondicionamiento de la actual carretera.
- El edificio del molino fue también posteriormente remodelado, abriéndose diversos ventanales que no existen en el momento de esta fotografía. Presenta aquí la estampa habitual de un molino harinero, pues todavía no generaría electricidad.
- Se distingue, detrás de casa Molinas con su esbelta chimenea, otra casa algo más alta que tras incendiarse fue comprado su solar para ampliar la entonces casa Almazán, dando lugar a lo que actualmente conocemos como casa Avizanda.
- En la casa conocida como Juan Rosildo se aprecia claramente en su fachada bajo la chimenea un pequeño saliente a modo de cajón. Recibía el nombre de “sucaparre” o “socaparre” y era un espacio interior en el fogón de la cocina que sobresalía hacia el exterior para permitir la colocación de leñas largas. Hoy en día no se conserva ya ninguna de estas estructuras salientes en la localidad.
- Podemos afirmar, tras un proceso de ampliación digital, que la presa se encuentra construida por maderos entrecruzados. Incluso el puerto para las almadías parece estar construido mediante largos maderos. Y es que no fue hasta 1921, siendo alcalde Coronado Glaría Salvador de casa Onpedro, cuando se construyó la presa y el puerto que conocemos actualmente. Se trata por lo tanto de la única fotografía conocida de esta presa construida mediante maderos.
- Excepcional es también, ubicada en la esquina del inicio del puente desde el pueblo, la existencia de una columna de piedra que formaba el crucero que delimitaba la entrada al casco urbano del pueblo. A pesar de las ampliaciones no se consigue apreciar si existe la cruz, también en piedra, que debió presidir el alto del crucero, y de la que hay constancia documental a través de un grabado realizado hacia el año 1874. De no existir ya la cruz en 1916, bien podría tratarse también de la base para colocar la imagen de la Virgen de la Peña con motivo de las romerías que desde este punto se iniciaba hacia su ermita. De hecho, al construirse la casa Juana Mayo junto al puente está confirmado que se hizo una pequeña hornacina en su fachada para albergar esta imagen.
- En la carretera, junto a casa Onromán, se aprecia aparcada una carreta o carromato para ser tirado por caballerías y cubierto por una capota.
- Junto al inicio del puente, a la derecha de los tres personajes, se localizan varios maderos ya pelados y trabajados que dudábamos si se estaban preparando para una almadía. Pero más bien parece ser que llegaron formando parte de una almadía por su distribución desordenada y porque se aprecian algunas escarbas y agujeros por los que fueron amarrados al barrel. Podría tratarse por lo tanto de madera bajada en almadía desde aguas arriba para su uso en la construcción o reforma de alguna casa o pajar del pueblo…
- Aunque indirectamente, aparecen retratados también otros personajes en esta fotografía. Vamos a descubrirlos:
-En la ventana de casa Iglesias (actualmente casa rural Urandi) se observa perfectamente a una mujer asomada que se encuentra sacudiendo una gran tela, posiblemente una sábana. En el balcón superior tiene tendida al sol la colada.
– A la izquierda, en la orilla del río, a la sombra del puente (era el mes de julio…) se encuentra un grupo de lavanderas formado por tres o cuatro mujeres vestidas de negro haciendo la colada. Incluso parece que algunas prendas blancas están tendidas o elevadas con algún soporte que no se llega a apreciar.
-Bajo el arco del molino, también en el pedregal, se aprecian varios bultos que no adivinamos a distinguir si se trata también de lavanderas colocadas junto a la salida del agua de la fuente del batán. No parece en cualquier caso que existiera entonces el actual murete que encauza hacia el río la salida del canal del molino.
-Subiendo el puente en dirección al pueblo se observan dos machos cargados con grandes fardos de hierba envueltos en sábanas. Guiando a la primera de las caballerías se distingue, ampliando la imagen, a un niño con camisa blanca y boina, mientras que al segundo macho le conduce un lugareño con camisa blanca. Siendo el mes de julio, era también momento de acarrear al sabaio las hierbas para alimentar durante el año a los animales después de haber sido cortadas en los campos.
En definitiva, por todo lo expuesto, nos permitimos considerar esta fotografía como una de las más bellas estampas antiguas de Burgui de las que se tiene constancia, no solo por su perfección y calidad estética sino también por los elementos humanos, etnográficos e históricos que a través de su detallada observación se pueden interpretar, siendo algunos de ellos totalmente insólitos y desconocidos fotográficamente hasta la fecha.
Un auténtico placer para quien sepa disfrutarla y saborearla como lo hemos hecho nosotros. Colectivo Cultural La Kukula, Burgui.
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