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Desde la asociación cultural La Kukula iniciamos ahora una nueva labor en la que vamos a necesitar de la ayuda de los vecinos. Estamos hablando de la realización de un inventario del patrimonio inmaterial de Burgui, es decir, de todas esas joyas de nuestro patrimonio y de nuestras costumbres que no son tangibles, que no se pueden tocar, que no se pueden guardar en una caja ni en un museo. Es el caso de una canción, de una romería, de un juego, de una fiesta, y de muchas más cosas.
Y queremos hacerlo bien, acorde con el estilo que se ha consolidado en diferentes comunidades autónomas, y con el que se ha empezado a hacer en Navarra; queremos que sea un trabajo útil y efectivo.
El primer bien inmaterial sobre el que vamos a intervenir es la tradición existente en nuestro pueblo de que cada 6 de diciembre, en honor a San Nicolás, un niño o niña burguiar se viste de obispo y, haciéndose acompañar de dos canónigos y de una extensa comitiva infantil, recorren las casas del pueblo en animada cuestación infantil tratando de recoger todo tipo de alimentos, y también dinero, que les permita posteriormente celebrar una buena comida o merienda.
Esta fiesta necesitamos documentarla, historiarla y describirla de la forma más amplia posible. Necesitamos grabar testimonios orales de la gente mayor, que nos narren sus recuerdos de lo que ellos conocieron; necesitamos fotografías, cuantas más mejor, sean del año que sean; necesitamos grabaciones en vídeo; necesitamos recoger, o digitalizar, todos aquellos recortes de prensa relacionados con esta fiesta; y necesitamos recomponer la lista de los niños obispo que ha habido en Burgui, lo más completa posible.
Para todo ello necesitamos vuestro esfuerzo y vuestra ayuda. Quien haya hecho de obispo en su infancia y recuerde el año, que nos lo diga. Rebuscad en los cajones las fotos de aquel año, en cuestión de minutos nosotros las podemos escanear y devolvéroslas para que las sigáis guardando. Y si alguien recuerda algún detalle como la fecha en la que se hizo el traje, quien lo hizo, de dónde salió la mitra o cualquier otro detalle, que nos lo transmita.
Todo ello va a servir, por un lado, para que nosotros lo tengamos recogido y así evitar que no se pierda la memoria de todo ello. Y por otro lado para posibilitar que en el futuro inventario de bienes inmateriales que va a poner en marcha el Gobierno de Navarra, nuestro patrimonio burguiar esté presente lo antes posible.
Nos serviremos de este boletín, de la web y de Facebook para iros pidiendo ayuda y para manteneros informados de todo lo que se va recogiendo y haciendo. Igual que lo hace el obispo San Nicolás cada 6 de diciembre, nosotros también, desde estas líneas, llamamos a cada una de las casas del pueblo para que nos ayudéis en esta labor, para que nos ayudéis a conservar la memoria de Burgui.
| Relación de los últimos obispos:
1998 – Joseba Petroch Urzainqui
2003 – Luken de Miguel Laspidea
2004 – Unai Puyó Anaut
2005 – Ibai Garate Aznárez
2006 – Ibai Garate Aznárez
2007 – Odei Garate Aznárez
2008 – Ander Pidal Lus
2009 – Iranzu Puyó Anaut
2010 – Ainhoa Urzainqui Laspidea
2011 – Amaia Pidal Lus
2012 – Iñigo Aznárez Boj
2013 – Rubén Glaría Gascón
2014 – Ane Laspidea Urzainqui
2015 – Mikel Aznárez Boj |
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Con motivo de la festividad de San Nicolás, cada 6 de diciembre los niños y niñas de Burgui recorren las calles del pueblo bendiciendo las casas y entonando alegres coplas a cambio de aportaciones de viandas de los vecinos con las que después celebran un buen festín.
Este nutrido grupo de niños y niñas está formado por un séquito encabezado por el «obispo» y dos canónigos a los que acompañan el «alcalde» (lleva una vara de mando y es el encargado de recoger los donativos en metálico en un zacuto), los «cesteros» (transportan las cestas donde se recogen las viandas como patatas, huevos o dulces), y los «espederos» (quienes en unos espedos ensartan las chulas, longanizas o embutidos).
La víspera de la celebración de este festejo, el «alcalde» que forma parte de esta comitiva es el encargado de comunicarlo a los vecinos mediante este curioso bando anunciado por el pueblo mediante corneta:
De orden del señor alcalde, hago saber, que durante el día de mañana, día de San Nicolás guarden bien sus animales domésticos, especialmente las aves. En caso de encontrar alguna de ellas por las calles, será llevada a casa del obispo, donde seguidamente será sacrificada.
De esta manera se advertía al vecindario del riesgo de que se apropiaran de las gallinas que antiguamente se encontraban por las calles. También tenían derecho para entrar en las huertas y recoger los escasos productos que por estas fechas se encontraran, principalmente cardos.
El propio día 6 se realiza el recorrido por las calles del pueblo entonando estas tradicionales coplas y canciones:
Hoy es el día de San Nicolás, todos los niños de fiesta están, en esta casa todos esperan la limosnica que nos alegra, ¡el señor obispo les bendecirá!
Vengan vengan los huevos, las chulas y los cuartos y alguna otra cosica que si no, no nos vamos. Si nos dan, no nos dan, las gallinas cantarán.
La señora de esta casa es una santa mujer, pero más santa sería si nos diera de beber. Compadézcanse señores, de estos pobres estudiantes, que celebramos la fiesta muy contentos y galantes.
Una vez recibidas las viandas y aportaciones en cada casa, el obispo realiza la siguiente bendición frente a ella antes de proseguir la marcha:
La bendición de Dios Padre, la bendición de Dios Hijo, la bendición de Dios Espíritu Santo, que baje Dios a esta casa y la bendiga, por los siglos de los siglos, amén.
Se trata de una tradición muy antigua que data al menos del siglo XIX. Antiguamente sólo participaban trece chicos de 14 años de edad. Algunos de los niños llevaban gorros militares supuestamente relacionados con la guerra de Africa.
Con motivo de la festividad de San Nicolás, cada 6 de diciembre los niños y niñas de Burgui recorren las calles del pueblo bendiciendo las casas y entonando alegres coplas a cambio de aportaciones de viandas de los vecinos con las que después celebran un buen festín. 
Este nutrido grupo de niños y niñas está formado por un séquito encabezado por el «obispo» y dos diáconos a los que acompañan el «alcalde» (lleva una vara de mando y es el encargado de recoger los donativos en metálico en un zacuto), los «cesteros» (transportan las cestas donde se recogen las viandas como patatas, huevos o dulces), y los «espederos» (quienes en unos espedos ensartan las chulas, longanizas o embutidos).
La víspera de la celebración de este festejo, el «alcalde» que forma parte de esta comitiva es el encargado de comunicarlo a los vecinos mediante este curioso bando anunciado por el pueblo mediante corneta:
De orden del señor alcalde, hago saber, que durante el día de mañana, día de San Nicolás guarden bien sus animales domésticos, especialmente las aves. En caso de encontrar alguna de ellas por las calles, será llevada a casa del obispo, donde seguidamente será sacrificada.
De esta manera se advertía al vecindario del riesgo de que se apropiaran de las gallinas que antiguamente se encontraban por las calles. También tenían derecho para entrar en las huertas y recoger los escasos productos que por estas fechas se encontraran, principalmente cardos.
El propio día 6 se realiza el recorrido por las calles del pueblo entonando estas tradicionales coplas y canciones:
Hoy es el día de San Nicolás, todos los niños de fiesta están, en esta casa todos esperan la limosnica que nos alegra, ¡el señor obispo les bendecirá!
Vengan vengan los huevos, las chulas y los cuartos y alguna otra cosica que si no, no nos vamos. Si nos dan, no nos dan, las gallinas cantarán.
La señora de esta casa es una santa mujer, pero más santa sería si nos diera de beber. Compadézcanse señores, de estos pobres estudiantes, que celebramos la fiesta muy contentos y galantes.
Una vez recibidas las viandas y aportaciones en cada casa, el obispo realiza la siguiente bendición frente a ella antes de proseguir la marcha:
La bendición de Dios Padre, la bendición de Dios Hijo, la bendición de Dios Espíritu Santo, que baje Dios a esta casa y la bendiga, por los siglos de los siglos, amén.