Archivos Mensuales / mayo 2015

Los antiguos hornos municipales de pan

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may
31

En Burgui  durante los últimos siglos hubo un par de hornos municipales. Uno de ellos -de él hoy no queda más que el solar- era el de Portalatín, porque el amo de esta casa debía ser el propietario del local y arrendatario del servicio.  Estaba situado en la calle del Medio, debajo de casa Aguyo, enfrente de la casa de Carlos Zabalza. Era un pabellón con tejado a dos aguas y  mobiliario elemental: bancos corridos, unas simples mesas para trabajar la masa y un horno de leña con boca de hierro manipulada a palanca. El otro, de parecidas características, era el de Mañuelico, situado en la calle de la Cruz, en el solar que hoy ocupa la casa de Prudencia Sanz, frente a casa Larrambe.

panadería¿Cómo funcionaban los hornos? La víspera de hacer la hornada -generalmente las familias hacían pan sólo una vez a la semana- las dueñas cernían la harina y preparaban la masa en su propia casa. El día señalado la hornera, muy de madrugada, llamaba por tres veces en las puertas de las dueñas. El primer aviso era para que encendieran el fuego, el segundo para que calentaran el agua, y el tercero para masar  (amasar). ¿Cabe servicio más esmerado?

Poco después comenzaban a entrar a la tahona las amas de casa -normalmente acudían al horno que les caía más cerca- cargadas con la masa envuelta en un mantasco, y comenzaban a moldear  figuras de panes, alguna torta, e, incluso, algún muñeco o figurilla para los niños. Marcaban las piezas con la señal de la casa (pellizcos de diverso tipo o señales muy sencillas, pero de larga tradición), para poder identificarlas cuando salieran del horno. Con las manos en la masa, la conversación se animaba repasando habladurías sobre noviazgos, disputas o escándalos más o menos trascendentes en la villa. La hornera alimentaba la lumbre, barría con matas de boj el suelo del horno y, por medio de palas de diversos tamaños, iba depositando los distintos moldes de masa en el horno. La propia hornera los sacaba después cocidos, y cada dueña volvía a casa  con su capazo a la cabeza lleno de hogazas, y con una cesta con tortas azucaradas e, incluso, alguna dulce chuchería. ¡Buen día, para los niños…! Y también para los mayores, que no hacían ascos al pan crujiente, a pesar del conocido y taimado refrán:  ‘casa de pan tierno, casa de mal gobierno’.

Y ¿qué recibía la hornera por sus desvelos, leña, ropa (mantas) y utensilios que ponía a disposición de sus clientas? Un trozo de masa por cada masada cocida. En 1643 había que entregar a la hornera una libra de pan en massa por cada robo de la especie. Además se le exigía vender el pan que produjeran esas raciones de masa al mismo precio que el de la panadería. En definitiva, que no debía ser gran negocio el de hornero, o mejor, de hornera, que es la que llevaba el peso del trabajo. Sacarían tan solo el pan para casa y unos cuantos reales más por el que vendieran con la aportación de las clientas, pero cumplían una hermosa misión de intendencia para la villa.

Alejandro Ezquer panadero

Alejandro Ezquer en su panadería de Burgui

Por lo que había costado, y por lo que suponía para la familia, el pan tenía algo de sagrado. Era pecado tirar el pan. Se señalaba la hogaza con una cruz antes de cortarlo. Y todos los domingos y fiestas de guardar cada familia, por turno riguroso y con un esmero extraordinario, llevaba cortado a la iglesia el pan bendito, que se repartía en la Misa Mayor al comenzar el ‘Padre nuestro’.

Los dos hornos municipales debieron funcionar hasta la Guerra Civil (1936-39). Después de la Guerra muchas amas de casa aún siguieron amasando en casa, pero ahora llevaban a cocer la masa a las panaderías de Rumbo, Juan Grande y Pelaire.  Hacia 1950 recogieron cedazos, artesas y mantascos y comenzaron a  acudir, como las señoras de la capital, a la panadería a por el pan de cada día.

En los documentos antiguos se diferencia claramente entre hornos y panadería. Se subastaban por separado los dos servicios. Parece que el fin primordial de la panadería era proveer de pan a los que no sembraban: clérigos, carabineros cuando los hubo, médico etc. Sin embargo, es muy posible que los mismos hornos ejercieran también la función de panadería. Podían hacerlo perfectamente. Lo cierto es que, durante siglos, la gran mayoría de amas de casa de Burgui  acudían a cocer el pan de su hogar a los hornos municipales.

En el año 1932 Alejandro Ezquer Andreu abrió la actual panadería que hoy -ya en la tercera generación- continúa ofreciendo a vecinos y visitantes los afamados cabezones y tortas de txantxigorri en uno de los pocos hornos de leña existentes en el Pirineo. Un pan estupendo para hacer tostadas junto al fogón o un buen caldero de migas, plato común de almadieros y pastores, hoy convertido en menú de celebraciones.

Enlace a reportaje sobre panadería Ezker en Diario de Noticias, 14/12/2014

Furtivismo en el siglo XVII

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may
31

Entre las muchas curiosidades que nos depara la historia menuda de Burgui llama la atención, por ejemplo, los ocho casos de caza ilegal registrados en los años 1633 y 1634. Se trataba de denuncias formuladas por el fiscal contra vecinos de este pueblo por cazar perdices, y por pescar truchas y barbos, en tiempo de veda con aparejos prohibidos. Entre los vecinos denunciados por el fiscal aparecen los nombres de Jacinto Uztárroz, Juan Sanz, Pedro Bronte, Pedro Gallués, Juan Ardaiz, Juan Martínez, Domingo Garate, Tomás Alcazaba, Martín Gallués, Martín Glaria, Miguel Martínez, Miguel Urzainqui, Juan Pascual Pérez (cirujano), Pedro Iñiguez, Domingo Sanz, Lorenzo Ustés, Juan Gambra, y Pedro Erlanz, entre otros muchos.

Pesca en Burgui

Se da la curiosa circunstancia de que Juan Pascual Pérez, que desempeñaba el oficio de cirujano, es el vecino que más veces fue sorprendido y sancionado por las prácticas ilegales de caza y de pesca.

Los documentos que generaron aquellas ocho denuncias se conservan en el Archivo General de Navarra.

Burgui en el año 1950

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may
26

Del “Anuario General de España. 1950” (Tomo III) extraemos los siguientes datos de la localidad de Burgui:

“Villa con ayuntamiento, de 559 habitantes de hecho y 702 de derecho; a 58 kms. de la cabeza del partido y a 80 de la capital. Estación más próxima: Liédena. Carretera de Navascués a Uztarroz, y Venta Carrica – Sigüés a Burgui. Río Esca. Fiesta 29 de junio. Produce cereales, madera, y cría de ganado”.

Burgui,13-10-03 (1)

Además de ello, nos aporta los siguientes datos:

Alcalde: Román Elizalde.

Secretario: José Villanueva.

Juéz Municipal: Paulino Ara.

Fiscal: Baldomero Gárate.

Escuelas Nacionales – Profesores: Pascuala Abad, Carmen Sola, Julián Maldonado.

Correos: Casimiro Urzainqui.

Teléfonos: Santiago Elizalde.

Párroco: José Oroz.

Albañiles (Maestros): Aizcorbe, Aurelio – Iriarte, Cirilo – Laspidea, Eulogio.

Aserrar maderas: Eguinos, hermanos.

Automóviles (servicio diario): A Liédena, diario, a las 11,30 y 15 horas; otro servicio los martes, jueves y sábados, a las 6 horas. – A Pamplona, diario, a las 11’30 y 15 horas.

Cafés: Caspiara, Eulogio – Fuertes, Máximo – Lampérez, Simeón – Urzainqui, Sebastiana.

Carnicería: Baines, Lorenzo.

Carpinterías: Lacasia, Pablo – Laspidea, Eulogio – Laspidea, Pablo.

Comadrona: Ustés, Francisca.

Comestibles: Abizanda, Félix – Lampérez, Simeón – Sociedad La Burguiesa – Urzainqui, Sebastiana.

Electricidad (Fábrica): Del Ayuntamiento.

Estanco: Elizalde, Domingo.

Farmacia: Vacante.

Ganaderos: Aznárez, Adrián – Aznárez, Babil – Aznárez, Gil – Lorente, José Francisco – Palacios, Lorenzo – Urrutia, Simón – Urzainqui, Jerónimo – Urzainqui, Lorenzo – Urzainqui, Vicente.

Guarnicionero: Fuertes, Máximo.

Harinas: Molino del Ayuntamiento.

Herrería: Clemente, Elías.

Hojalatería: Domínguez, Fernando.

Madera (Tratantes): Ara, Evaristo – Elizalde, Domingo – Urzainqui, Gabriel.

Médico: Iglesias, Teodosio.

Modistas: Ezquer, Felipa – Gárate, Carlota.

Pan (Hornos): Fuertes, Francisco – Ezquer, Alejandro.

Panaderías: Ara, Paulino – Ezquer, Juan.

Pastelerías: Avizanda, Félix – Cooperativa – Larequi, Vda. de.

Peluquerías: Domínguez, Fernando.

Pieles de conejo (Comerciante): Ayerra, Inocencio.

Posada: Urzainqui, Sebastiana.

Sociedades: Caja Rural – Cooperativa.

Tejas y ladrillos (Horno): Rey, Domingo.

Tejidos (Comerciante): Avizanda, Félix.

Alarde de armas

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may
26

“Alarde de armas” o “Lista de armas”. Exhibición de armas, y revisión de las mismas, que se hacía en algunos pueblos del Valle delante del alcalde o de otra autoridad superior. Aparecen documentados en las siete villas del valle.

Alarde de armas, Burgui, 2009

Preparativo alarde de armas, Burgui, 2009

Los fueros roncaleses contemplaban la exención del servicio militar fuera de las fronteras del Valle para los habitantes de éste; sin embargo, este privilegio se vio alterado en 1773 tras la aplicación de la Real Cédula de Carlos III por la que este monarca establecía en Navarra la obligación de realizar el sorteo militar y el reclutamiento. Las reiteradas protestas de la Diputación contra este contrafuero no lograron echar atrás su aplicación. El Valle de Roncal, por el contrario, no aceptó la Real Cédula, advirtiendo al Real Consejo que ésta no sería aplicada en dicho Valle por atentar al conjunto de los privilegios que las siete villas poseían. La tenacidad y firmeza de las autoridades roncalesas forzaron la revocación del acuerdo.

Revisión de armas. Burgui, 2009

Revisión de armas. Burgui, 2009

En contraprestación a la cesión de Carlos III el Valle de Roncal se comprometió a sostener su propio ejército, en el que estaban incluidos todos los roncaleses con capacidad de lucha, con el fin de proteger las fronteras (como acción de defensa de la monarquía). La autoridad máxima de este ejército era el alcalde  de Roncal (alcalde mayor), que durante la época de conflicto ostentaba el cargo de capitán a guerra. La organización y mantenimiento de este ejército -caso único en España- implicaba el hecho de que cada roncalés útil para la lucha debía de tener y cuidar sus propias armas, preocupándose de tenerlas siempre a punto para ser utilizadas si la situación lo requería; para garantizar que así fuese una o dos  veces al año se organizaba un alarde de armas, en el que cada vecino estaba obligado a acudir con su arma demostrando ante la autoridad que el fusil se encontraba limpio y en perfecto estado, es decir: emforma. En estas revisiones también se desfilaba, haciendo alarde del armamento y haciendo unos disparos, controlados, al aire.

¡Fuego! Alarde de armas. Burgui, 2009.

¡Fuego! Alarde de armas. Burgui, 2009.

Durante la Guerra de Sucesión (1701-1714), concretamente en el año 1706, el Valle de Roncal contaba entonces con 887 hombres capacitados y listos para combatir con sus propias armas y municiones. Era este el número de varones con edades comprendidas entre los 18 y los 60 años.

En el año 1825, tras la promulgación en 1824 del Reglamento de Policía, fue la propia Diputación del Reino quien tuvo que mediar entre el Valle de Roncal y el Virrey notificando a este último la necesidad de respetar el privilegio que el Valle de Roncal tenía para estar armado.

Burgui.- Al menos en esta localidad roncalesa los alardes eran conocidos también con el nombre de reseñas. Se sabe que cuatro días antes de la fecha anunciada para elalarde los vecinos de la villa aptos para las armas, es decir, los varones con edades comprendidas entre los 20 y los 60 años, salían a las Eras del pueblo para ensayar el desfile y adiestrarse en el uso de las armas. Según recoge Félix Sanz Zabalza en su obra “Burgui, un pueblo con historia” (2001), “el Regimiento nombraba sus cabos; a los arcabuceros se les entregaba una libra de pólvora, una docena de pelotas y cuerda suficiente. Otros salían como ballesteros y lanceros, otros con espadas y dagas”.

Generalmente se celebraban dos alardes anuales cuya fecha estaba regulada por las ordenanzas municipales: “Al otro día de San Pedro se haga una reseña y alarde de armas en memoria de los tiempos pasados quando los infelices Moros ocupaban la mayor parte de este Reino”. La otra jornada elegida era el 21 de agosto, festividad de San Mateo.

Entre los alardes de esta localidad queda constancia documental, entre otros, del celebrado en 1860, celebrado el segundo día de las fiestas, pues entre las cuentas de ese año queda reflejado un gasto de 450 reales de pólvora para la villa. Así mismo, en el Archivo General de Navarra encontramos un documento del año 1796 que recoge un pleito sobre el aumento de la cantidad asignada para la celebración anual en Burgui de la función del alarde de armas.

El 28 de agosto de 2009, durante la conmemoración del bicentenario del saqueo e incendio del pueblo de Burgui por las tropas francesas de Napoleón, se recreó por un grupo de vecinos un alarde de armas, cuyas fotografías acompañan a esta entrada.

Noticias de emigrantes

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may
26

A finales del siglo XIX la villa de Burgui asistió a un movimiento migratorio importante. La vida en el pueblo no era fácil. El continente americano fue el destino prioritario.

Casi medio siglo después la Guerra Civil (1936-1939) hizo que el fenómeno de la emigración se repitiese de nuevo, una emigración que tenía más de huída por razones políticas, que otra cosa; siendo en este caso Francia el principal destino. También las postguerra, con toda su crudeza y miseria, favoreció la salida de vecinos del pueblo y del valle hacia otras tierras, hacia otros países, hacia otros continentes.

FotoBurgui1925

Entre medio de ambas épocas pudimos ver cómo la industria alpargatera cautivó en Zuberoa y en Bearn a un número importante de mujeres roncalesas que hasta allí se habían trasladado a trabajar.

Nunca se ha hecho un estudio sobre este fenómeno, sin embargo la iniciativa de la Asociación Cultural La Kukula de abrir esta página web ha permitido que, vía internet, algunos familiares y descendientes de burguiarras que en su día emigraron en busca de una vida mejor, se pongan ahora en contacto con nosotros celebrando el poder conocer Burgui y su historia a través de internet, y en algunos casos pidiéndonos el esfuerzo de localizar datos de sus antepasados. Esto nos permite ahora abrir una vía de investigación sobre aquellas personas, nacidas en Burgui, que vivieron el trauma de tener que dejar aquí casa, familias y tierras. Sería bueno que cualquier dato o fotografía que podamos tener sobre alguna de estas personas nos la hagáis llegar.

FotoPuente

Seguidamente se expone aquí, por orden alfabético, la historia de algunos de los vecinos de Burgui que emigraron a Argentina, y de los que ahora hemos tenido noticias.

Andreu Aisa, José.-  Desde Argentina María Isabel Andreu Zubillaga envió a la Asociación La Kukula en agosto de 2006 un correo electrónico en calidad de nieta de este señor dando simplemente a conocer la identidad de su abuelo paterno, indicando que eran los únicos datos que tenía de él.

Se trata de José Andreu Aisa, nacido en Burgui, hijo de Lorenzo Andreu y de María Isabel Aisa.

Fuertes Tolosana, Ciriaco.-  Marcela Tiseira, desde Argentina, envió a La Kukula en agosto de 2006 el siguiente correo electrónico:

         “Mi abuelo, Ciriaco Fuertes Tolosana, fue habitante de Burgui, y vino a la Argentina en el año 1923, también lo hizo su hermano Luis unos años antes. En mi familia estamos interesados en encontrar datos sobre lo que fue su vida en su lugar de origen, por lo que pensé que ustedes quizás nos podían ayudar a encontrar algún tipo de informacion sobre ellos, o si quizas queda en el pueblo algun familiar. Nuestra unica intencion es reconstruir su historia y la de mi padre ya que añora enormente las tierras que su padre siempre recordaba. Cualquier dato seria de enorme valor para nosotros, por favor, les agradecería se comuniquen con nosotros para hacernos saber cualquier novedad.”

López Aizagar, Elías.- Desde Argentina es su nieta Mónica Laura López quien en un correo electrónico remitido en mayo de 2006 a la asociación “La Kukula”, de Burgui, nos cuenta la historia de su abuelo:

         “Él se llamaba Elías López Aizagar , su papá se llamaba Benito López Domínguez; mi abuelo Elías, nació en Burgui el 19 de abril de 1890; por lo que él contaba eran varios hermanos, no sé cuantos , y los nombres de sus hermanos, que él nombraba, eran: Leoncia , Agustina , Pascual , una hermana que se fue a Francia y otra hermana que se fue a Chile.

         Él cuando tenía 19 años , en 1909 se vino en barco a Argentina, sólo, y luego aquí se reencontro con 3 de sus hermanos que menciono anteriormente. Él nos contaba que de niño y hasta que se vino era pastor y muy temprano tomaba pan y tocino y partía a un valle, para que las ovejitas pastaran , si bien recordaba con nostalgia a Burgui. Había sido muy muy pobre y no era su deseo volver , a un lugar donde había vivido tan mal. Siempre nos contaba que Pamplona estaba a 80 km y nunca pudo ir a la fiesta de san Fermín ni a ver un partido de pelota paleta; él nos enseñó y transmitío sus recetas , como las migas (pan en migas con cebolla , panceta o tocino y tomate) algo exquisito, las rodajas de pan casero tostadas y frotadas con dientes de ajo y aceite de oliva. También solía recordar que para la noche de Nochebuena hacían castañas en un hornito o a las brasas .

         Él vino en barco a Argentina, llegó a Buenos Aires , luego se fue a Gral Roca y se radicó definitivamente en Comallo , pueblo que dista a unos 70 Kms. de San Carlos de Bariloche.

         Yo sé que hace mucho tiempo fueron unos conocidos de mi abuelo a Burgui y ubicaron la casa donde él nació , es de piedra y como de dos plantas, con un horno de piedra afuera, también estuvieron en una pequeña iglesia , donde pudieron leer en un Acta el día que mi abuelo fue bautizado.

         Para mí ha sido una alegría muy grande poder conocer este lugar por internet y me gustaría mucho poder tener aunque sea una foto de las ruinas de la casa y una foto de la iglesia donde bautizaron a mi abuelo.

         Yo me comprometo a mantener una comunicación fluída e intercambio cultural de información , ya que el lugar donde vivo es casi casi casi el fin del mundo, donde de verdad hay pingüinos y ballenas (…).

Noves Garate, (¿).- Un correo electrónico remitido en agosto de 2006 a la asociación La Kukula por parte del hijo de esta señora (de la que no facilita su nombre), da la siguiente información sobre ella:

“Mi madre es originaria de Burgui y vino a Argentina escapando de la miseria de postguerra. Ella llego al Alto Valle de Rio Negro. En esa zona habia varios compatriotas del Valle del Roncal especificamente de Burgui, Vidangoz e Isaba.

         Mi madre era de casa Mayo, hoy ya no existe y era hija de Ignacio Noves Erlanz y Juliana Garate Oset.

         En las largas noches de invierno siempre se hacían tertulias y se hablaba de Burgui y el Valle del Roncal lo que nos ha hecho quererlo y conocerlo como si fuéramos nativos de allá.”.

Testimonios y recuerdos de Burgui

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may
22

A través de esta sección queremos recopilar todos aquellos testimonios y recuerdos relacionados con el pueblo de Burgui con objeto de dejar constancia, principalmente, de aquellas vivencias de todos los que un día tuvieron que abandonar su casa para emprender una nueva vida, en muchos casos, a miles de kilómetros del lugar que les vio nacer.

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A finales del siglo XIX la villa de Burgui asistió, como muchas otras localidades, a un movimiento migratorio importante. La vida en el pueblo no era fácil y el continente americano fue el destino prioritario.

Medio siglo después, la Guerra Civil (1936-1939) hizo que el fenómeno de la emigración se repitiese de nuevo, en muchos casos por razones políticas ante el nuevo régimen, siendo en este caso Francia el principal destino.

También la posguerra, con toda su crudeza y miseria, favoreció la salida de vecinos del pueblo y del Valle de Roncal hacia otras tierras, hacia otros países, hacia otros continentes… emprendiendo una nueva vida lejos de su casa, a la que muchos de ellos ya no volverían más.

Nunca se ha hecho un estudio sobre este fenómeno, sin embargo a iniciativa de nuestra Asociación Cultural La Kukula hacemos un llamamiento a que familiares y descendientes de burguiarras que un día emigraron en busca de una vida mejor, se pongan ahora en contacto con nosotros para contarnos aquellos recuerdos y vivencias que sus mayores les contaron.

A su vez, asumimos el compromiso y el esfuerzo de intentar localizar datos sobre sus antepasados o, simplemente, de hacerles llegar imágenes de la casa de sus ascendientes.

Queremos por lo tanto abrir una vía de investigación sobre aquellas personas, nacidas principalmente en Burgui, que vivieron el trauma de tener que dejar aquí su casa, su familia, sus tierras, emigrando a países lejanos en los que forjar un nuevo futuro.

Y hoy, queremos que sus descendientes nos cuenten esos testimonios, recuerdos, emociones y vivencias que sus mayores les contaban. Toda la documentación recibida será tratada y volcada en este blog como punto de encuentro y recuerdo, con la intención de editar un boletín monográfico con todos los testimonios recibidos.

En homenaje y admiración a quienes tuvieron que abandonar un día Burgui para nunca más volver a él, conservando con nostalgia y con cariño los recuerdos de su tierra.