Archivos Mensuales / junio 2018

Burgui por San Pedro

Posted Posted by La Kukula in HISTORIA     Comentarios No Comments
jun
26

La vida religiosa y social de Burgui ha girado durante siglos en torno a la figura de San Pedro Apóstol, primer representante de Cristo en la tierra. Su iglesia, una antigua y extinguida cofradía, sus fiestas patronales… todo tiene una referencia eclesiástica en la que el apóstol Pedro, Petrus, ocupa un papel relevante. La tradición ha hecho también que los burguiarras aprovechasen el día de San Pedro para honrar al Sagrado Corazón de Jesús.

Es sobradamente conocido que el patrimonio histórico y etnológico de nuestro pueblo es especialmente rico, y en las páginas de este boletín poco a poco, número a número, artículo a artículo, lo vamos visibilizando para que se conozca, para que no se olvide, para que se tenga en cuenta, y para que ahora y en un futuro luchemos por su conservación. Y dentro de todo ese patrimonio brilla con luz propia nuestra historia, nuestra lengua milenaria, nuestras tradiciones, nuestra indumentaria, nuestros oficios extinguidos, nuestras formas de vida, nuestro patrimonio arquitectónico, nuestra memoria… El conjunto de todo ello, y mucho más, es nuestro gran tesoro.

Y llegado el mes de junio, resulta obligado tener una referencia desde estas páginas a lo que en la religiosidad popular de nuestros antepasados supuso la figura del apóstol Pedro, nuestro patrón desde hace muchos siglos.

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Iglesia parroquial

Bastaría con acercarnos a nuestro archivo municipal o al archivo de la Junta del Valle del Roncal para ver cómo durante siglos abundaban abrumadoramente en esta localidad los varones bautizados con el nombre de Pedro, lo cual es una buena muestra de la devoción que en esta villa se ha profesado siempre al patrón.

Como no podía ser de otra manera la iglesia parroquial de Burgui está bajo la advocación de San Pedro; pero… ¿ha estado dedicada siempre a este santo?, parece que no fue así. De hecho la villa de Burgui llegó a tener dos iglesias; una de ellas era la dependiente del castillo, situada en las inmediaciones del recinto amurallado de este, y que es la que hoy conocemos como la ermita de la Virgen del Castillo; y la otra iglesia estuvo dedicada a San Sebastián, que todavía hoy se le considera segundo patrón de la villa, y ocupaba la sacristía de la actual parroquia.

Para que nos entendamos mejor, es importante aclarar que cuando en el siglo XVI se levantó la actual iglesia parroquial ésta se edificó anexa a la antigua iglesia, de tal manera que aquella iglesia de San Sebastián pasó a convertirse en la sacristía de la que desde entonces fue iglesia de San Pedro.

Como detalle curioso podemos observar, todavía hoy, que en el dintel de la portada de aquella primitiva iglesia aparece una flecha inclinada tallada en la piedra, que muy bien pudiera simbolizar el martirio de San Sebastián, pues no hay que olvidar que murió asaeteado. Y si curioso es este detalle, más curioso es que si trazásemos una línea recta imaginaria siguiendo la dirección de la flecha nos encontraríamos que lo que esta nos señala es una pequeña cruz, también tallada en la piedra, en el interior del lateral de la portada.

Pero curiosidades a un lado, lo que aquí nos interesa es el hecho de que en Burgui, al menos desde el siglo XVI, existe una iglesia parroquial dedicada a honrar a San Pedro.

Félix Sanz, en su obra “Burgui, un pueblo con historia” (2001), nos desvela que en un inventario de 1787 se consignaba que en la parroquia entre otros muchos objetos de culto existía un relicario de San Pedro. De lo que ya no tenemos detalles es de la importancia que pudo llegar a tener en su momento aquella reliquia del santo, o si esta influyó en algo, o determinó, su patronazgo. En aquellas épocas una reliquia podía revolucionar la vida de un pueblo o de toda una comarca, como ya sucedió no muy lejos de la frontera roncalesa, al otro lado de la muga, con la aparición de las reliquias de Santa Engracia.

En cualquier caso lo que sí es claro es que San Pedro es el patrón de Burgui desde hace varios siglos. Un documento municipal del siglo XVIII que trata sobre los “oficios divinos” incluye entre sus párrafos la siguiente frase: “Para que haya memoria a perpetuidad en la iglesia parroquial del señor San Pedro de la dicha villa, nuestro patrón siempre desde tiempo inmemorial…”, lo cual nos da una idea de que ya en aquella época se había perdido la memoria de la antigüedad de su patronazgo.

Lamentablemente, como sabemos, la villa de Burgui padeció un terrible incendio el 28 de agosto de 1809 por obra y gracia de las huestes francesas en aquella Guerra de la Independencia que tanto daño y tantos estragos provocaron en el valle del Roncal. Aquel incendio devoró, entre otros edificios, la iglesia parroquial, y en ella la parte del archivo que no se pudo salvar. Presumiblemente entre las pérdidas documentales de aquella triste jornada se encontraba toda la documentación de la antigua Cofradía de San Pedro. Hoy, más de dos siglos después, solo nos queda dejar constancia de que aquella cofradía existió.

Otra de las pérdidas que se produjo en aquel incendio fue la de la imagen titular de la parroquia, es decir, la figura de San Pedro que presidía el altar mayor. Nuevamente nos encontramos que la quema del archivo parroquial también se llevó consigo cualquier dato referido a aquella imagen.

Procesión Viernes Santo, 25-03-16 (59)

Tras la pérdida de esta figura los burguiarras se apresuraron a subsanar su ausencia encargando una nueva. Recoge Félix Sanz el dato de que en 1811 se abonaron 370 reales al maestro escultor del pueblo de Biel por una nueva imagen de San Pedro; fue necesario pagar 37 reales más por el transporte de la figura desde Biel (Zaragoza) hasta Burgui. En 1823 se hizo una nueva inversión de 204 reales, que es lo que se pagó al dorador Pedro Echeverría, también de Biel, por pintar y dorar esta imagen de San Pedro.

Fiestas patronales

Lógicamente, las fiestas principales, y patronales, se celebraban en honor a San Pedro, igual que hoy se sigue haciendo. Antaño eran unas fiestas con un importante componente religioso; en las mismas nunca faltaba la procesión solemne con la figura del Sagrado Corazón de Jesús. Sería imposible hacer un repaso a todas las ediciones festivas, pero vamos a citar aquí algunas para refrescar la memoria histórica de nuestro pueblo:

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Crónicas de fiestas patronales:

1924.- Destacó en las fiestas de este año la entronización, en las escuelas, de la imagen del Sagrado Corazón de Jesús; este acto se celebró el 30 de junio.

1929.- El día de San Pedro hubo misa oficiada por el M.I. señor don Olegario Martínez, canónigo magistral de la Catedral de Jaca, ayudado por el padre Ruperto de Arizaleta, superior de los capuchinos de Sangüesa, y por el párroco de Burgui, don Joaquín Eslava. La parte musical de esta ceremonia corrió a cargo del organista Jesús Berro.

El domingo siguiendo la costumbre de años anteriores se celebró la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús con misa y procesión, hallándose engalanadas las calles del recorrido; dentro de la comitiva religiosa acompañaban a la imagen del Sagrado Corazón el quinteto musical La Armonía.

Al margen del aspecto religioso fue destacable el importante número de forasteros. Los músicos de La Armonía amenizaron al vecindario con sus alegres músicas.

Se da la circunstancia de que en el primer día de fiestas, al recibirse en la villa la noticia de que se habían salvado los aviadores tripulantes del Dornier 16 “Plus Ultra” (todo el país estaba pendiente de esta noticia en la que un avión español se había lanzado a cruzar el océano Atlántico), el alcalde don Casimiro Vistuez convocó a los vecinos a la plaza consistorial desde donde se lanzaron cohetes y hubo música de La Armonía para celebrar el feliz acontecimiento en el que estuvo implicado el aviador navarro Julio Ruiz de Alda, de Caparroso.

1954.- La prensa provincial destacó este año la gran animación y asistencia que tuvieron los actos religiosos, especialmente la procesión del Sagrado Corazón de Jesús.

El día de San Pedro se inauguró el campo de deportes, denominado “Zaltúa”, que fue bendecido por el párroco de la localidad don Manuel Urzainqui. Tras la bendición el C.D. Burgui se enfrentó al Erronkari, que era algo así como la selección del valle del Roncal, con el que empató a 1. Fue una señorita la que hizo el saque de honor, y la banda de música la que amenizó el encuentro.

Al día siguiente, día 30 de junio, se celebró un nuevo partido de fútbol entre las juventudes de Burgui y las viejas glorias del pueblo. Lo que se jugaban era una merienda. Ganó el equipo veterano, y la merienda fue en la Fonda Larequi.

Los demás días hubo carreras de sacos, de cintas, animados bailes por la tarde y por la noche, así como otros festejos.

1955.- Comenzaron el día 28 de junio con un chupinazo lanzado al mediodía en la plaza principal. Ese mismo día la orquesta Fox, de Larraga, recorrió las calles.

El día 29, festividad del patrono, hubo pasacalles a primera hora de la mañana a cargo de la mencionada orquesta. Seguidamente se celebró la misa. Por la tarde en el campo de fútbol “Zaltúa” jugaron el C.D. Burgui y el Sangüesa F.C., arbitrando el jugador osasunista Marzá; asistieron a este encuentro espectadores de todo el valle y de los pueblos aragoneses limítrofes; la señorita Mª Luisa Villanueva, vestida de roncalesa, fue la madrina de honor. Amenizó el partido la orquesta Fox; y el resultado fue de 1-2 a favor de Sangüesa. Se obsequió al equipo visitante con una buena merienda.

El día 30 hubo dianas por las calles de la villa; a las 10 misa mayor, y a continuación procesión con el Sagrado Corazón de Jesús, con los estandartes de las Hijas de María, Acción Católica, y Apostolado de la Oración. Los balcones y ventanas permanecieron engalanados durante el acto religioso. Al mediodía hubo en la plaza diversos actos populares: carreras de sacos, de cintas, rompimiento de pucheros, carreras pedestres, cucañas, etcétera; se pudieron seguir estos actos a través de la megafonía. Por la tarde hubo partido de fútbol entre el equipo juvenil y el veterano, con triunfo de los primeros, y merienda final en la Fonda Larequi. Hubo también otros festejos como carreras de burros, carrera ciclista, y la gran chocolatada.

Los forasteros que acudieron a disfrutar de estas fiestas pudieron ver cómo estaban quedando las calles después de cementarlas y arreglarlas, con un presupuesto de medio millón de pesetas.

 

Burgui y San Pedro, un binomio que hace historia.