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Tocando las castañuelas…

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feb
18

A veces asociamos en nuestro subconsciente que determinadas piezas o elementos son ajenos a nuestra cultura, que no son cosas de aquí. Un ejemplo muy claro de esto son las castañuelas, o “pitos”. Y eso es un error. Se sorprenderá más de uno al saber que en el Pirineo las castañuelas, y su uso, eran más comunes y habituales de lo que se cree. Y el valle del Roncal no era ajeno a este sonoro elemento.

Hoy traemos hasta aquí la imagen de unas castañuelas de Isaba, talladas en madera de boj, con las iniciales de P.A. (Pedro Anaut).

castañuelas

Pero sépase que en Burgui nos recuerda Pablo Tolosana Turrillas, ya nonagenario, que tocaba “pitos” de piedra, que eran las castañuelas más populares, accesibles a todo el mundo. Pensaban algunos que las de madera solo eran usadas en las familias pudientes.

En las entrevistas etnográficas realizadas en los valles de Roncal y de Salazar algunas personas han puntualizado que los “pitos” (nombre popular de las castañuelas) eran muy habituales hasta antes de la guerra, pero que no eran las familias pudientes las que usaban de madera, sino las familias ganaderas, pues eran piezas que formaban parte de la artesanía pastoril. No valía cualquier madera para hacerlas (normalmente eran de boj y de castaño), y el secreto estaba en saber sacarles un buen sonido.

En el Pirineo aragonés se han llegado a recoger varias parejas de castañuelas (“pitos” o “pulgaretas”), que se conservan en el Museo del Serrablo (Sabiñánigo). La mayoría de las que se conservan en Sabiñánigo son bastante más modernas que las que mostramos en esta foto.

Este tipo de instrumentos son lo que en el Alto Aragón denominaban “castañuelas de pulgar” o “pulgaretas”, más pequeñas que las “castañuelas de dance”, en las que se empleaban todos los dedos. Es muy probable que en el Roncal tuviesen la misma denominación, si bien, Bernardo Estornés recoge en nuestro valle el nombre de “castañeta”, y también “pito”, “klisket” y “fordela”.

Bendiciones al comenzar febrero…

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feb
5

El mes de febrero comienza con una serie de santorales y celebraciones que, en tiempos pasados, estaban muy presentes en nuestro pueblo por su carácter religioso y que sin embargo hoy en día pasan totalmente desapercibidas. Son las siguientes:

2 de febrero, celebración de la Candelaria:

La fiesta de la Candelaria, también llamada de la Luz, tuvo su origen en la antigua Roma donde la procesión de las candelas formaba parte de la fiesta de las “lupercales”.

velas

Las “lupercales” eran unas celebraciones cuyo nombre deriva de <lupus> (lobo) e <hircus> (macho cabrío). Una congregación especial de jóvenes, los Lupercos o Luperci, se iniciaban en la edad adulta durante un tiempo sagrado y transitorio en el que se comportaban como lobos humanos. Finalizaban este periodo con una procesión carnavalesca que acompañaban de candelas, y cuyos gritos, cantos y bailes llegaban a ser obscenos.

Con el paso del tiempo la Iglesia prohibió y condenó, en el año 494, la celebración pagana de las “lupercales”. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó por la fiesta de la Purificación, que se celebraría el 2 de febrero con la procesión de las candelas. Y es que, precisamente, el 2 de febrero se cumplen 40 días desde el 25 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesús.

En Burgui, el 2 de febrero, y como reminiscencia de esta celebración de la Candelaria, se llevaban las velas a bendecir a la Iglesia.

3 de febrero, festividad de San Blas:

Era costumbre en Burgui acudir a la Iglesia para bendecir alimentos, caramelos para la garganta y sal para los animales.

roscos

Hubo también en Burgui una ermita dedicada a San Blas y que estaba en el mismo pueblo. Sobre su solar se construyó lo que después fue la Casa del Maestro, en la calle La Peña, entre lo que hoy es la casa Calero y la casa nueva del Maestro.

5 de febrero, festividad de Santa Águeda:

En Burgui se elaboraban roscos este día y cada familia llevaba a bendecir el suyo a la iglesia.  Existía también una costumbre muy curiosa, y era que siempre un pedazo de ese rosco se introducía en los arcones roperos y en los armarios para preservar a la casa de los incendios y a las ropas de los efectos de la polilla.

Sin embargo siglos atrás el día de Santa Águeda era un día muy especial en nuestro pueblo. Hace 404 años exactamente (en 1613) hubo en Burgui un conflicto social que tenía su origen en la discriminación que en aquellos años sufrían los agotes, no solo en Burgui, sino en todo el Pirineo navarro. Aquél conflicto derivó en un proceso judicial, y en consecuencia generó una documentación basada en declaraciones de testigos, dictámenes y sentencias, que hoy nos sirven para conocer con cierto detalle cómo pensaban, actuaban y vivían nuestros antepasados.

Y gracias precisamente a este proceso ha llegado hasta nuestros días el conocimiento de que el día de Santa Águeda era costumbre en nuestro pueblo juntarse en la iglesia en un momento determinado al menos un vecino de cada casa. Delante del abad cada cabeza de familia introducía la llave de su casa en un zakuto; en aquel tiempo las llaves llevaban un cordel con una tablilla colgando en la que iba tallada alguna inscripción identificativa de la casa cuya puerta abría esa llave.

Llaves de Casa Lupercio, ¿

 

Una vez que todos habían introducido su llave, se revolvían estas, y se procedía en sentido inverso. Uno a uno, cada cabeza de familia metía la mano y sacaba una llave, de tal forma que se iban emparejando familias, familias que ese día se iban a reunir para comer juntos. A veces no todos los emparejados se llevaban bien, pero no se podía ir contra el destino, así que ese día tocaba convivir con quien te hubiese tocado.

llave puerta

 

Y el conflicto vino cuando los vecinos se negaron a que en ese zakuto pudiesen meter su llave los agotes, hecho este que fue contestado por el abad, que apelaba a la caridad cristiana. Y ese tira y afloja generó los papeles notariales que hoy nos permiten conocer, y dar a conocer, aquella tradición.

Cuatro siglos después aparentemente de aquella etnia marginada tan solo queda el conocimiento de su existencia. Sin embargo… la mezcla de apellidos que hoy vemos en nuestras familias, nos dicen que el espíritu cristiano de aquél abad felizmente se impuso.

Justo Domínguez Pascualena

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abr
10

Me llamo Justo Domínguez Pascualena.

Nací en Burgui el 6 de agosto del año 1907, a la una de la madrugada, hijo de Ubescenlao Domínguez, de Burgui, y de Venancia Pascualena, de Ochagavía.

Mis abuelos paternos fueron Felipe Domínguez y Mª Paula Zabalza, los dos de Burgui. Y los abuelos maternos José Pascualena y Agustina Larrat, ambos de Ochagavía.

Me crié en la casa llamada del Hojalatero, aprendiendo los mismos oficios que mi padre, barbero y hojalatero, aunque también trabajé ocasionalmente en tareas de la madera. Por mi inquietud personal, colaboré todo lo que pude por el progreso del pueblo. Con ayuda de otros compañeros, promovimos la plantación de los pinos en Sitxea, dando trabajo a muchas personas.

Cuadrilla de Burgui, antes de estallar la Guerra Civil. En rojo, Justo.

Cuadrilla de Burgui, antes de estallar la Guerra Civil. En rojo, Justo.

Al estallar la Guerra Civil en 1936, y por ser republicano convencido, el entonces alcalde de Burgui, Lorenzo Baines, nos alertó del peligro de nuestra detención a varios vecinos del pueblo, por lo que tuvimos que huir a Francia, de noche, por el monte, sin culpa. Dejando atrás nuestra vida, nuestro trabajo, nuestros seres más queridos.

Estuvimos varios días escondidos en el abetal de Basari y nos unimos días más tarde a unos de Ansó. Juntos íbamos hacia Jaca cuando nos topamos con un camión de requetés, manteniendo un tiroteo con las únicas dos escopetas que portaban los de Ansó. En el enfrentamiento, a un tal Culeron de Ansó le dieron un tiro en las nalgas.

Salimos corriendo como pudimos y nos refugiamos durante unos días en Sasi. Se decidió mandar a Burgui a Saturio, de casa Moreno, para ver cómo estaba el panorama. A Saturio pronto lo detuvieron varios vecinos de Burgui, aunque tuvo suerte y no le hicieron nada. En vista de que no volvía el mensajero, y ante la incertidumbre por la falta de noticias, decidimos emprender el exilio hacia Francia, entrando por Cataluña.

En Francia fui hecho prisionero en 1940 por las tropas alemanas, en la II Guerra Mundial, siendo deportado al campo nazi de concentración de Mauthausen en Austria. Fui liberado tras finalizar la II Guerra Mundial, un 5 de mayo de 1945. Siendo un hombre fuerte, salí del campo nazi con 44 kilos de peso. No puedo describir el horror y la crueldad a la que puede llegar el ser humano en guerra.

Residí durante varios años en París, en el Hotel Ballet. En una ocasión un grupo de antiguos exiliados a Francia nos acercamos a la muga en Belagua, donde pudimos reencontrarnos con nuestras familias de Burgui. Ese día acudió mi hermano Fernando, a quien pude volver a abrazar. Nunca más volví a estar tan cerca de mi pueblo que tuve que abandonar en 1936.

Encuentro de exiliados con sus familiares en la muga cerca de Belagua. En rojo, Justo.

Encuentro de exiliados con sus familiares en la muga cerca de Belagua. En rojo, Justo, y detrás de él, su hermano Fernando.

En 1948 embarqué en Marsella en el barco llamado Florida rumbo a Argentina, donde ya vivían mi hermana  Genoveva, casada con Francisco Elizalde, también de Burgui, de casa Carpintero.

Llegué un 30 de diciembre de 1948 contando con 41 años de edad.

Me casé por poderes con Amparo Garate Orduna, también de Burgui, de casa Balbutxarra, quien llegó a Argentina poco más tarde. Y allí residimos junto con Genoveva y Francisco, y sus hijos.

Ya en Argentina, Justo con su mujer Amparo, viviendo con su hermana Genoveva, su marido e hijos.

Ya en Argentina, Justo con su mujer Amparo (agachada, a la derecha), viviendo con su hermana Genoveva, su marido e hijos.

Ejercí la profesión que aprendí en Burgui con mi padre, peluquero, y fallecí en General Roca, provincia de Río Negro (Argentina) el 5 de marzo de 1977, sin hijos y con 70 años de edad.

Esta es, resumida, la vida de Justo Domínguez Pascualena, con sus aventuras y desventuras. Otro vecino de Burgui, Dalmacio Lacasta Glaría, también fue deportado el 24 de mayo de 1944 al campo de concentración de Neuengamme, en Alemania.

Desde el Colectivo Cultural La Kukula hemos querido rescatar sus nombres del olvido y del anonimato para, al menos, reconocer el  sacrificio, el sufrimiento y la angustia que tuvieron que vivir por huir de una guerra civil, abandonando sus seres más queridos, y acabar siendo presos de una guerra mundial, por el único delito de ser trabajadores con una ideología republicana.  Las guerras civiles no enfrentan a países, sino a vecinos, familias e incluso amigos.

Nota: la información referida de Justo Domínguez Pascualena es verídica y ha sido obtenida de diferentes fuentes y testimonios. En caso de disponer de datos adicionales, contacta por favor con nosotros a través del email info@lakukula.com Muchas gracias.

Lotes de “reservos” en Burgui

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dic
14

El texto presentado a continuación trata de varias partidas de madera de los reservos del valle en Burgui y está basado en documento cedido por Ezequiel Lus.

Burgui desde Kukula Pintano

Antes que nada, ¿qué es un reservo ? Un trozo de bosque que la Junta del Valle de Roncal se “reservaba” para sus gastos. Los reservos -en Burgui aún hay  muchos aunque de poca extensión- existen en todos los pueblos del valle. Se encuentran en cualquier pinar, como pequeñas islas, entre  las propiedades que los vecinos del lugar tienen en ese paraje.

Pues bien, el 14 de noviembre de 1764 se marcaron pequeños lotes de madera en varios reservos de Burgui y se dio preferencia de explotarlos  a los vecinos mugantes con cada uno de dichos reservos.

Ofrecemos casi al pie de la letra este documento.  En él aparecen los nombres de los beneficiarios y los de  algunos lugares y términos de Burgui  en 1764. A una con el texto, se van dando algunas explicaciones para la mejor comprensión del mismo.

En la villa de Burgui a 14 de noviembre de 1764 los señores Fco. Calvo, alcalde de la villa de Burgui, Lorenzo Amigot, vecino de Roncal, Ramón Glaría, alcalde de esta misma… y Juan José Alcazaba, regidor tesorero y todos diputados de Junta del valle y comisionados suyos (se sobreentiende ‘se reunieron’)  para ajustar los pinares contenidos en el monte común, término de esta villa con las personas que han suplicado y conseguido gracia para poder hacer cortes de ventas, juntos y congregados sus mercedes, precedente registro de vista ocular que han hecho de todas las partidas respectivas a los pretendientes  infraescritos en la forma y manera siguiente:

1) Primeramente con Domingo Gárate y Urbano  Andueza, vecinos de esta villa, en el pinar sito en el término de Chelage (¿Selache?) en paraje de sitio privativo de la casa de dicho Gárate a 27 maravedís por pie. (Pie significaba un árbol, un pino. Cuando el precio es en maravedís, hay que entender que se trata del precio de cada árbol o pie; 4 maravedís = 1 real).

2) Con Juan La Iglesia y dicho Andueza un pinar de Iglesia sito en la solana de Capalena por 87 reales a monte muerto y a una mano. (A monte muerto y a una mano quiere decir que se podía aprovechar toda la madera que hubiera en ese reservo, ‘a mata rasa’. 87 reales era una cantidad considerable)

Con León Glaría en sus propiedades sitas en Arandari Alto, en 31 reales.

Con  Esteban Sanz en dos flocadillas -la ‘flocada’, que aún se utiliza, es un conjunto o ramo de árboles-  de pinares, sitos en los términos de Odieta y Altorgorría a una mano  por 50 reales.

Con Antonio Artica y consortes en el paco entrada en el paco de Ugañay llamado el de Galindo también a una mano por 80 reales.

Con Juan Miguel Sanz  mayor de edad en Capalena  a una mano por 20 reales.

Con Vicente Alcazaba un pinar suyo sito en Ibarbelza en el paco que está sobre los sitios de Garcés en 60 reales.

 Con Fco. Glaría en el paco de Donetomo a 32 maravedís (el pie).

Con Francisco Pérez y Juan Miguel Sanz menor en paraje común del paco de Arandari  a 27 maravedís.

Con Pedro Martín Rodrigo en el término llamado Pintano frente a campos que Josepf  Pérez  tiene en el barranco por la parte  del paco y paraje mismo en que traficó madera este invierno último, a 14 maravedís.

Con Antonio Ayerra  en el término de Arandari bajo en sitios de su casa a 8 maravedís.

Con Fco. Pérez y Josepf Alcazaba en el paco de Arandari Alto un pinarcillo paraje común por 24 reales.

Con Pedro Tomás Lorea en Gaztateña a 24 maravedís.

Con Pedro José Uztárroz en sitios suyos del paco de Donetomo a 24 maravedís.

Con Domingo Baynes  en sitio suyo del término de Chelage por 16 reales a una mano por unos maderos hechos en pinos pasados de fuego en una rotura. Tal rotura e incendio se llevaba a cabo para crear una artiga, un nuevo campo, porque se sembraba mucho en extensión.

Con Fco Urzainqui suyo de su casa sito en el término de Cusculieta frente a Nra. Señora del Camino a una mano por 60 reales.

Con la obligación de acudir con sus respectivas debidas porciones a la persona que tuviese comisión de dicho valle para su cobranza… y  de avisar para hacer los conteos cada uno de ellos a los mismos señores diputados antes de que se remuevan de sus pies, excepto los que tienen hechos o fuesse de una mano; a dos pesos por cada porcionista… En esto convinieron todos los arriba nombrados por ambas partes, siendo testigos los unos por los otros y que firmaron como sigue…

Poco o mucho, pero había que pagar lo acordado a los representantes de la Junta del valle del Roncal.

Y ¡cuidado con talar algún árbol además de los marcados!. Eso era robar.  Si en la  revisión después de la tala aparecían algunas zocas, además de las marcadas, sanción al canto. Ante todo formalidad.

La casa de los abuelos

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nov
24

Los sonidos, los olores y los sabores del verano. El río, la plaza, las eras, la iglesia y el barrio. Los juegos y las risas. Las reuniones familiares, las aventuras con los primos y los viajes con los tíos al monte o a los pueblos vecinos. Todo eso y mucho más, difícil de definir, era la casa de los abuelos en verano. En el gran portalón de madera, que da entrada a la casa, nos columpiábamos a menudo. Nos gustaba hacerlo, especialmente, las tardes de tormenta. Esas tormentas de verano en las que hay un olor especial a tierra mojada. Allí estábamos protegidos. El arca de la entrada nos servía para colocar nuestros juguetes: tabas, botes, cromos, palos….. A última hora la puerta se abría de par en par para que entraran las caballerías que habían estado trabajando en el campo.

Vista1

Al fondo estaba la cuadra. Se llegaba hasta allí por un suelo de piedras redondeadas en el que sonaban las pisadas de los animales. Era el momento en que toda la casa se llenaba de voces y risas. Se contaban anécdotas de la jornada y a nosotros nos gustaba estar allí. A la derecha de la puerta de entrada estaba el granero. Arcas con pienso, trigo, cedazos, romanas y antiguos utensilios -artesas- donde se amasaba pan. Todo en perfecto orden. A través de las escaleras de madera llegábamos al primer piso. La cocina era el lugar de reunión, amplia, espaciosa. El abuelo, sentado, con su bastón cerca, llamándonos. La abuela organizando la comida. Los padres y tíos hablando y bajando la voz cuando no querían que nos enterásemos de algo. Allí se hablaba y se reía mucho, mucho. Al lado, la recocina. Grandes pucheros sobre el fuego durante toda la mañana. Se cocinaba para la familia y los trabajadores. Todo un mundo de olores, sabores y sonidos. Y junto a la cocina, el comedor en el que comían los hombres. Las mujeres y los más pequeños en la cocina. Eso los días laborables. Los festivos comíamos todos juntos. También en el primer piso, el “cuarto de los tocinos” donde se guardaba todo tipo de alimentos. Era una despensa donde había jamones, longanizas, quesos….. y los aromas de los postres que cocinaba la abuela. Se nos hacía la boca agua. Enfrente de ese cuarto estaba la habitación de los abuelos. Sus camas, armario y mesillas nos llamaban la atención. Las camas tenían unos cisnes de largo cuello tallados en las cabeceras. Más escaleras de madera hasta el segundo piso. Había habitaciones para todos. Después de comer nos mandaban a la siesta. Bajábamos con mucho cuidado para que no nos oyeran. Nos pescaban casi siempre. En la entrada contábamos historias. Procurábamos hacerlo en voz baja para no molestar a los mayores. En esa hora el sol pegaba con fuerza y la casa permanecía quieta, en silencio. De una de las habitaciones se salía a un balcón. La abuela se sentaba a ratos allí y se quedaba muy quieta. Seguramente para descansar del ajetreo de la casa. Nos intrigaba qué hacía tan callada. En el balcón poníamos a secar las pipas de melón. Todavía había un último piso “el sabayao” cuyo techo era el tejado de la casa. Y más alimentos: frutas extendidas, productos de la huerta, nueces….. En aquella casa había comida por todas partes. La casa de los abuelos era nuestro universo en esa época, dulce y cálido. Encerraba todo lo importante para nosotros. Nos sentíamos seguros y felices. Un día de septiembre, tras un verano estupendo, inesperadamente, el abuelo se fue para siempre. Ni la casa, ni el verano, volvieron a ser nunca lo mismo.

Relato facilitado por Marian Marco, recuerdos de su infancia en Burgui.

21 de septiembre de 1975…

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sep
3
valerio baines sanz

Curiosa fotografía en la calle Karkalutxea de Burgui datada el 21 de septiembre de 1975 en la que se aprecia un arco con flores y una pancarta en la que se puede leer: “Valerio, la juventud de Burgui pide por ti. Tú, pide por ella”. Corresponde a la fecha de ordenación como sacerdote de Valerio Baines Sanz, de Burgui. En la fotografía, Francisco Fuertes y sus nietas Virginia y Angelines. Fotografía cedida por Ricardo Fuertes.

Furtivismo en el siglo XVII

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may
31

Entre las muchas curiosidades que nos depara la historia menuda de Burgui llama la atención, por ejemplo, los ocho casos de caza ilegal registrados en los años 1633 y 1634. Se trataba de denuncias formuladas por el fiscal contra vecinos de este pueblo por cazar perdices, y por pescar truchas y barbos, en tiempo de veda con aparejos prohibidos. Entre los vecinos denunciados por el fiscal aparecen los nombres de Jacinto Uztárroz, Juan Sanz, Pedro Bronte, Pedro Gallués, Juan Ardaiz, Juan Martínez, Domingo Garate, Tomás Alcazaba, Martín Gallués, Martín Glaria, Miguel Martínez, Miguel Urzainqui, Juan Pascual Pérez (cirujano), Pedro Iñiguez, Domingo Sanz, Lorenzo Ustés, Juan Gambra, y Pedro Erlanz, entre otros muchos.

Pesca en Burgui

Se da la curiosa circunstancia de que Juan Pascual Pérez, que desempeñaba el oficio de cirujano, es el vecino que más veces fue sorprendido y sancionado por las prácticas ilegales de caza y de pesca.

Los documentos que generaron aquellas ocho denuncias se conservan en el Archivo General de Navarra.

Burgui en el año 1950

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may
26

Del “Anuario General de España. 1950” (Tomo III) extraemos los siguientes datos de la localidad de Burgui:

“Villa con ayuntamiento, de 559 habitantes de hecho y 702 de derecho; a 58 kms. de la cabeza del partido y a 80 de la capital. Estación más próxima: Liédena. Carretera de Navascués a Uztarroz, y Venta Carrica – Sigüés a Burgui. Río Esca. Fiesta 29 de junio. Produce cereales, madera, y cría de ganado”.

Burgui,13-10-03 (1)

Además de ello, nos aporta los siguientes datos:

Alcalde: Román Elizalde.

Secretario: José Villanueva.

Juéz Municipal: Paulino Ara.

Fiscal: Baldomero Gárate.

Escuelas Nacionales – Profesores: Pascuala Abad, Carmen Sola, Julián Maldonado.

Correos: Casimiro Urzainqui.

Teléfonos: Santiago Elizalde.

Párroco: José Oroz.

Albañiles (Maestros): Aizcorbe, Aurelio – Iriarte, Cirilo – Laspidea, Eulogio.

Aserrar maderas: Eguinos, hermanos.

Automóviles (servicio diario): A Liédena, diario, a las 11,30 y 15 horas; otro servicio los martes, jueves y sábados, a las 6 horas. – A Pamplona, diario, a las 11’30 y 15 horas.

Cafés: Caspiara, Eulogio – Fuertes, Máximo – Lampérez, Simeón – Urzainqui, Sebastiana.

Carnicería: Baines, Lorenzo.

Carpinterías: Lacasia, Pablo – Laspidea, Eulogio – Laspidea, Pablo.

Comadrona: Ustés, Francisca.

Comestibles: Abizanda, Félix – Lampérez, Simeón – Sociedad La Burguiesa – Urzainqui, Sebastiana.

Electricidad (Fábrica): Del Ayuntamiento.

Estanco: Elizalde, Domingo.

Farmacia: Vacante.

Ganaderos: Aznárez, Adrián – Aznárez, Babil – Aznárez, Gil – Lorente, José Francisco – Palacios, Lorenzo – Urrutia, Simón – Urzainqui, Jerónimo – Urzainqui, Lorenzo – Urzainqui, Vicente.

Guarnicionero: Fuertes, Máximo.

Harinas: Molino del Ayuntamiento.

Herrería: Clemente, Elías.

Hojalatería: Domínguez, Fernando.

Madera (Tratantes): Ara, Evaristo – Elizalde, Domingo – Urzainqui, Gabriel.

Médico: Iglesias, Teodosio.

Modistas: Ezquer, Felipa – Gárate, Carlota.

Pan (Hornos): Fuertes, Francisco – Ezquer, Alejandro.

Panaderías: Ara, Paulino – Ezquer, Juan.

Pastelerías: Avizanda, Félix – Cooperativa – Larequi, Vda. de.

Peluquerías: Domínguez, Fernando.

Pieles de conejo (Comerciante): Ayerra, Inocencio.

Posada: Urzainqui, Sebastiana.

Sociedades: Caja Rural – Cooperativa.

Tejas y ladrillos (Horno): Rey, Domingo.

Tejidos (Comerciante): Avizanda, Félix.

Noticias de emigrantes

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may
26

A finales del siglo XIX la villa de Burgui asistió a un movimiento migratorio importante. La vida en el pueblo no era fácil. El continente americano fue el destino prioritario.

Casi medio siglo después la Guerra Civil (1936-1939) hizo que el fenómeno de la emigración se repitiese de nuevo, una emigración que tenía más de huída por razones políticas, que otra cosa; siendo en este caso Francia el principal destino. También las postguerra, con toda su crudeza y miseria, favoreció la salida de vecinos del pueblo y del valle hacia otras tierras, hacia otros países, hacia otros continentes.

FotoBurgui1925

Entre medio de ambas épocas pudimos ver cómo la industria alpargatera cautivó en Zuberoa y en Bearn a un número importante de mujeres roncalesas que hasta allí se habían trasladado a trabajar.

Nunca se ha hecho un estudio sobre este fenómeno, sin embargo la iniciativa de la Asociación Cultural La Kukula de abrir esta página web ha permitido que, vía internet, algunos familiares y descendientes de burguiarras que en su día emigraron en busca de una vida mejor, se pongan ahora en contacto con nosotros celebrando el poder conocer Burgui y su historia a través de internet, y en algunos casos pidiéndonos el esfuerzo de localizar datos de sus antepasados. Esto nos permite ahora abrir una vía de investigación sobre aquellas personas, nacidas en Burgui, que vivieron el trauma de tener que dejar aquí casa, familias y tierras. Sería bueno que cualquier dato o fotografía que podamos tener sobre alguna de estas personas nos la hagáis llegar.

FotoPuente

Seguidamente se expone aquí, por orden alfabético, la historia de algunos de los vecinos de Burgui que emigraron a Argentina, y de los que ahora hemos tenido noticias.

Andreu Aisa, José.-  Desde Argentina María Isabel Andreu Zubillaga envió a la Asociación La Kukula en agosto de 2006 un correo electrónico en calidad de nieta de este señor dando simplemente a conocer la identidad de su abuelo paterno, indicando que eran los únicos datos que tenía de él.

Se trata de José Andreu Aisa, nacido en Burgui, hijo de Lorenzo Andreu y de María Isabel Aisa.

Fuertes Tolosana, Ciriaco.-  Marcela Tiseira, desde Argentina, envió a La Kukula en agosto de 2006 el siguiente correo electrónico:

         “Mi abuelo, Ciriaco Fuertes Tolosana, fue habitante de Burgui, y vino a la Argentina en el año 1923, también lo hizo su hermano Luis unos años antes. En mi familia estamos interesados en encontrar datos sobre lo que fue su vida en su lugar de origen, por lo que pensé que ustedes quizás nos podían ayudar a encontrar algún tipo de informacion sobre ellos, o si quizas queda en el pueblo algun familiar. Nuestra unica intencion es reconstruir su historia y la de mi padre ya que añora enormente las tierras que su padre siempre recordaba. Cualquier dato seria de enorme valor para nosotros, por favor, les agradecería se comuniquen con nosotros para hacernos saber cualquier novedad.”

López Aizagar, Elías.- Desde Argentina es su nieta Mónica Laura López quien en un correo electrónico remitido en mayo de 2006 a la asociación “La Kukula”, de Burgui, nos cuenta la historia de su abuelo:

         “Él se llamaba Elías López Aizagar , su papá se llamaba Benito López Domínguez; mi abuelo Elías, nació en Burgui el 19 de abril de 1890; por lo que él contaba eran varios hermanos, no sé cuantos , y los nombres de sus hermanos, que él nombraba, eran: Leoncia , Agustina , Pascual , una hermana que se fue a Francia y otra hermana que se fue a Chile.

         Él cuando tenía 19 años , en 1909 se vino en barco a Argentina, sólo, y luego aquí se reencontro con 3 de sus hermanos que menciono anteriormente. Él nos contaba que de niño y hasta que se vino era pastor y muy temprano tomaba pan y tocino y partía a un valle, para que las ovejitas pastaran , si bien recordaba con nostalgia a Burgui. Había sido muy muy pobre y no era su deseo volver , a un lugar donde había vivido tan mal. Siempre nos contaba que Pamplona estaba a 80 km y nunca pudo ir a la fiesta de san Fermín ni a ver un partido de pelota paleta; él nos enseñó y transmitío sus recetas , como las migas (pan en migas con cebolla , panceta o tocino y tomate) algo exquisito, las rodajas de pan casero tostadas y frotadas con dientes de ajo y aceite de oliva. También solía recordar que para la noche de Nochebuena hacían castañas en un hornito o a las brasas .

         Él vino en barco a Argentina, llegó a Buenos Aires , luego se fue a Gral Roca y se radicó definitivamente en Comallo , pueblo que dista a unos 70 Kms. de San Carlos de Bariloche.

         Yo sé que hace mucho tiempo fueron unos conocidos de mi abuelo a Burgui y ubicaron la casa donde él nació , es de piedra y como de dos plantas, con un horno de piedra afuera, también estuvieron en una pequeña iglesia , donde pudieron leer en un Acta el día que mi abuelo fue bautizado.

         Para mí ha sido una alegría muy grande poder conocer este lugar por internet y me gustaría mucho poder tener aunque sea una foto de las ruinas de la casa y una foto de la iglesia donde bautizaron a mi abuelo.

         Yo me comprometo a mantener una comunicación fluída e intercambio cultural de información , ya que el lugar donde vivo es casi casi casi el fin del mundo, donde de verdad hay pingüinos y ballenas (…).

Noves Garate, (¿).- Un correo electrónico remitido en agosto de 2006 a la asociación La Kukula por parte del hijo de esta señora (de la que no facilita su nombre), da la siguiente información sobre ella:

“Mi madre es originaria de Burgui y vino a Argentina escapando de la miseria de postguerra. Ella llego al Alto Valle de Rio Negro. En esa zona habia varios compatriotas del Valle del Roncal especificamente de Burgui, Vidangoz e Isaba.

         Mi madre era de casa Mayo, hoy ya no existe y era hija de Ignacio Noves Erlanz y Juliana Garate Oset.

         En las largas noches de invierno siempre se hacían tertulias y se hablaba de Burgui y el Valle del Roncal lo que nos ha hecho quererlo y conocerlo como si fuéramos nativos de allá.”.

El origen de casa Portalatín

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abr
1

Las denominaciones de las casas en Burgui tienen orígenes bien diversos. Algunas proceden de referencias patronímicas -reproducciones del nombre o apellidos- como pueda tratarse de Torrea, Baines o Bertolico; hay toponímicos derivados del lugar de orige n como Gardar (oriundo de Garde), o una mezcla de ambos si nos referimos a Dolores la de sigüesano.

portalatinNo faltan tampoco aquellas que aducen tareas laborales o trasfondos agrarios; así Pelaire es el vareador de la lana, Sacristán quien colabora con el mantenimiento del culto parroquial o Borro se puede referir tanto al cordero entre uno y dos años como a un antiguo tributo sobre el ganado lanar similar al tributo de borra. Uno de los orígenes, sin embargo, más interesantes y menos claros es el de casa Portalatín. ¿De dónde podría proceder?

La cuestión se la trasladamos a José Luis Sales Tirapu, el archivero navarro más veterano a sus 82 años, autor del Catálogo del Archivo Diocesano, Sección de Procesos, entre otras aportaciones, y cuya labor de ordenación documental le llevó a leer a lo largo de muchos años de trabajo más de 6 millones de pliegos de asuntos del ámbito navarro entre 1550 y 1880.

Sales determina un origen documental interesante: la advocación en el santoral de la fiesta de “San Juan ante Portam Latinam”. La síntesis de estos dos últimos términos es casi con total seguridad su origen.

 

Qué fue la ‘Portam Latinam’

Roma, la Ciudad Eterna y cabeza del mundo antiguo, daba comienzo a sus diversas Vías con sendas Puertas que en los tiempos originales del Cristianismo eran aún monumentos sueltos y que pronto quedarían unidos por el recinto de la muralla construida por el emperador Marco Aurelio (121-180 después de Cristo).

La Portam Latinam era la salida sureste de la ciudad, la que atravesaba la comarca inicialmente denominada Lacio y luego conocida como Campania. Su destino final estaba en la ciudad de Capua, lugar famoso durante la invasión de la península itálica por ser cuartel estable del general cartaginés Aníbal Barca (247-183 antes de Cristo). La Portam Latina era pues el acceso de la Vía Latina.

 

Domiciano y el martirio de San Juan

San Juan Evangelista, al igual que su hermano Santiago “hijos del Zebedeo”, fue uno de los doce apóstoles. Las primeras persecuciones contra los cristianos tuvieron lugar con el emperador Nerón y continuaron con sus sucesores, entre ellos Domiciano (51-96 después de Cristo). Una de las medidas de este gobernante, restaurador de los cultos romanos tradicionales y fomentador de las innovaciones egipcias, fue la de llamar a Roma al apóstol Juan, quien residía en Éfeso.

portalatin2Juan era por entonces un muy venerable anciano y fue sometido a un juicio en el que se le ofreció abjurar de su fe y adherirse al panteón de deidades romanas para salvar la vida. Sin embargo Juan aceptó afrontar el martirio y la fecha del 6 de mayo del año 95 después de Cristo se decidió que sería inmerso en una gran tinaja con aceite hirviendo en la plazoleta existente “ante Portam Latinam”.

Para decepción de los senadores y el emperador, el cuerpo frágil del anciano fue inmerso en el aceite hirviendo pero todo quedó reducido milagrosamente a un baño tibio que rejuveneció las carnes del apóstol y, de paso, dejó más tersa su piel. Domiciano vio en el asunto la influencia de un poderoso conjuro mágico y, por si acaso, decidió no insistir repitiendo la prueba.

No sabemos cuál pudiera ser la particularidad del culto cada 6 de mayo en Burgui sobre “San Juan ante Portam Latinam”. Lo lógico es pensar que en Burgui en dicha fecha había algún tipo de celebración específica que dio pie a que los miembros de determinada casa fueran conocidos como  “Portalatín” ¿Podrían estar al cargo de alguna basílica con culto a San Juan ante Portam Latinam…?

Lo que sí nos consta porque se mantiene en la actualidad es que a tal advocación está dedicada la iglesia parroquial de Peralta, que en su altar mayor tiene como motivo central al apóstol Juan “ante Portam Latinam” inmerso en la tinaja de aceite. Fotografía de Jesús Chueca Irisarri.