“Las brujas de Erratzu”, libro póstumo de Félix Sanz Zabalza

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En el año 2013, tras casi dos años de arduo trabajo y dedicación casi exclusiva, el burguiar Félix Sanz Zabalza sacaba a la luz el libro “Las brujas de Burgui”. Por vez primera alguien entraba a fondo en un tema que hasta ese momento había sido escasamente investigado y, en consecuencia, su aportación fue muy importante para ayudar a entender la realidad en el siglo XVI de Burgui y del valle del Roncal, y muy importante también para acercarnos a la realidad de lo que en esos siglos vivió nuestra tierra en torno a la presunta existencia de brujas, brujos, sanadoras, conjuros, maleficios, cópulas demoníacas, akelarres e inquisidores; todo un mundo que derivó en acusaciones, juicios y muertes, dejando una profunda herida en la sociedad rural que costó siglos en cicatrizar.

Lo cierto es que en aquellos cientos de horas que Félix Sanz pasó en el Archivo Diocesano de Pamplona hurgando en legajos aparentemente ilegibles, se encontró con que de forma paralela al proceso de Burgui aparecía también abundante información sobre otro proceso que afectaba a la localidad baztanesa de Erratzu. Y Félix, lejos de hacer a un lado toda esa información e ignorarla, se dejó vencer por la curiosidad innata del historiador y la fue recopilando en una carpeta… por lo que pudiera pasar. Finalmente publicó el libro “Las brujas de Burgui” (Editorial Evidencia Médica, 2013), salvaguardando para siempre esa parcela de la historia roncalesa, haciéndola accesible a todo el que quisiera conocerla.

Sorprendido gratamente por la profesionalidad y el resultado de ese trabajo, el entonces director del Archivo Diocesano de Pamplona, José Luis Sales, le animó a Félix Sanz a que se lanzase a escribir también la historia de las brujas de Erratzu, pues era esa otra parcela en la que nadie había profundizado. Y fue así como el amigo Félix, escritor incansable e investigador sobre temas roncaleses, se atrevió a escribir sobre un tema que no afectaba a su pueblo ni a su valle.

Le llevó un tiempo importante recomponer al detalle toda la historia y todos los detalles de cuanto siglos atrás pasó en Erratzu. Pero lo consiguió. Y este trabajo ímprobo que realizó Félix Sanz, sin él saberlo, se convirtió en su último libro, en su último trabajo. Poco después de ultimar el texto quiso el destino sorprenderle poniendo fin a su ciclo vital; se nos fue Félix con la de la guadaña dejándonos huérfanos a quienes bebíamos de sus fuentes, a quienes trabajábamos codo con codo con él para desolvidar nuestra historia, a quienes le queríamos, a quienes emprendimos con él iniciativas culturales de éxito insospechado.

Precisamente por ello, su familia, y con ella sus compañeros de andanzas de La Kukula, hemos hecho la apuesta de que Erratzu, a la magia de su entorno natural, fusione ahora una parte de su historia, una historia que dormía entre legajos manuscritos sin que nadie le dedicase la atención suficiente. La edición de este libro es un homenaje póstumo a su autor, el cual a su vez quiso que también fuese un homenaje póstumo a quienes fueron sus protagonistas, víctimas entonces de unas creencias, de unas supersticiones y de una religiosidad mal entendida. Va por él, y va por todas aquellas gentes a las que Félix saca ahora de su anonimato.

Y el resultado lo tenemos en un nuevo libro de Félix, “Las brujas de Erratzu”. Tal vez haya alguna persona que llegue a cuestionar la conveniencia de que un autor no local escriba sobre un tema tan concreto; si es así, eso significa que no conocía a Félix Sanz. Y aún diremos más; con frecuencia los historiadores locales pecan de un entusiasmo desmedido que lleva a maquillar un poco algunos aspectos con el objetivo de no dejar mal parados a sus paisanos. Pues bien, Félix no era de estos; era imparcial y crítico hasta la médula, ajeno a entusiasmos innecesarios, y a la vez lo suficientemente sensible como para mimar los detalles, o como para destacar lo aparentemente imperceptible. Con un estilo literario propio, que en este caso le ha llevado casi a novelar esta historia, a ponernos como lectores en la piel de los protagonistas, nos narra una historia que engancha desde el principio y que pone una pieza más en el puzzle de la historia de Erratzu, en la del Baztán, y en la de la epidemia de brujería que asoló durante siglos una parte importante de nuestro viejo reino.

Así pues, el destino, siempre caprichoso, ha querido que Erratzu haya tenido la fortuna de que alguien haya tropezado con su historia, de que alguien la haya descifrado, le haya dado forma, y nos la relate ahora desde estas páginas que vienen a ser, en definitiva, una huella más, caprichosamente la última desde el punto de vista editorial, de las muchas huellas que Félix Sanz Zabalza dejó en su tránsito por esta vida.

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