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Año 1809, incendio de Burgui por los franceses

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Dic
13

El día 28 de agosto de 1809 que fue quemada la villa de Burgui por los franceses. Sucedió en plena guerra dela Independencia. Nuestros padres y abuelos aún recordaban este aciago día, uno de los más tristes de la historia de nuestro pueblo, en una sencilla copla popular:

El día San Agustín

¡qué día tan desgraciado!

toda la villa de Burgui

los gabachos la quemaron.

Desde La Kukula ofrecemos a los actuales vecinos de Burgui un breve recordatorio histórico de ese día ‘tan desgraciado’: los antecedentes que lo determinaron, el incendio mismo, y las fatales consecuencias que acarreó para nuestros antecesores.

4 CARTEL

Antecedentes

Situémonos en 1808, año en que tiene lugar la ocupación de España por las tropas napoleónicas. Ese mismo año se sucede en toda España una cadena de sublevaciones populares contra el invasor. También en nuestro valle de Roncal, que es de la que aquí se trata.

Entre quienes defendían la capital aragonesa –recordar los ‘sitios de Zaragoza’- se encontraban Mariano Renovales, mariscal de Campo, y dos hijos de Pedro Vicente Gambra, el famoso empresario maderero roncalés. Los hijos de Gambra se llamaban Francisco y Sebastián, que, a la sazón, estudiaban allí. Una vez rendida Zaragoza, los dos estudiantes roncaleses y Renovales fueron hechos prisioneros, como tantos otros. Las autoridades galas decidieron llevar a Francia a los tres insurrectos, posiblemente para poder canjearlos después con prisioneros franceses. Pero, cuando eran conducidos, fueron liberados en Caparroso por pastores roncaleses, que estaban al tanto del traslado.

Libres ya, Renovales, los Gambra y otros cabecillas del valle Roncal, Salazar y Ansó formaron, con los voluntarios de estas tierras, un pequeño ejército, pobre en armamento, pero valiente y disciplinado. Las huestes de Renovales –él era su jefe indiscutible- dieron batalla en varias ocasiones a las tropas invasoras, y obtuvieron triunfos señalados.

Los franceses no podían permitir semejante afrenta. Así que, al cabo, decidieron meter en cintura, de una vez por todas, a los levantiscos roncaleses y ansotanos. Para ello prepararon un ejército numeroso y bien pertrechado, al que se unirían en su avance otros contingentes de Pamplona y Jaca. Al fin, el comandante en Jefe de la plaza de Zaragoza, Plicque, partió de esta ciudad hacia el Pirineo el 21 de agosto de 1809 con 5.000 hombres.

Renovales y sus tropas se enfrentaron a la columna de Plicque en San Juan de la Peña, pero fueron obligados a retroceder. De San Juan de la Peña, una columna francesa se dirigió a Ansó –este pueblo, como Burgui, también sufrió un terrible castigo- y otra al Roncal.

La columna con dirección al Roncal intentó atravesar la foz de Burgui-Salvatierra, pero, gracias a lo escarpado del terreno –los roncaleses lanzarían grandes piedras rodando hacia el camino real-, fueron rechazados por tres veces. Entonces el mando francés decidió tomar un rumbo más seguro, aunque tuvieran que dar un rodeo. Las tropas napoleónicas se dirigieron hacia la Virgen de la Peña y Sasi. Los sublevados no pudieron resistir el avance francés, por lo que las tropas de Plicque bajaron hasta Burgui, dispuestas a dar un terrible escarmiento.

Incendio

Y ¡vaya si lo dieron! Antes que nada, se permitió a los soldados el saqueo, algo muy común en las guerras de entonces. Aunque los burguiarres, enterados del avance de los franceses, habrían tratado de llevarse lo más valioso, tuvieron que dejar en el pueblo ropas, alimentos, grano (trigo, cebada), hasta objetos de la iglesia que no pudieron salvarse… Los soldados cogieron de las casas todo lo que tenía algún valor, y, acto seguido, prendieron fuego a todos los edificios. ¡Obra completa, misión cumplida!

El pueblo ardió por los cuatro costados: casas, molino, ayuntamiento, iglesias, todo. Aún verano, con casas con su interior de madera, con paja recogida hacía poco, todo contribuyó a que pronto se formara una hoguera de inmensas proporciones. Como escribe B. Estornés Lasa: Algunos ancianos y enfermos que no se pudieron salvar fueron entonces víctimas inocentes… todo el pueblo quedó en un momento reducido a cenizas, sin que un solo edificio fuese salvado del incendio devorador. En efecto, consta que, aparte de los destrozos materiales, murieron abrasados un sacerdote y varios vecinos muy enfermos.

A Burgui, que no se había significado, como otros pueblos roncaleses, en la rebelión le tocó pagarla con sus vidas y haciendas. ¿Y qué fue de las tropas de Renovales? Que recularon para intentar cortar el paso a los franceses en La Bochuela. Pero los galos, tras la amarga experiencia de la foz de Burgui, ya no cayeron en la trampa de pasar por el camino que bordea el Esca. Las tropas de Renovales tuvieron que enfrentarse a los franceses arriba, en las altiplanicies de Odieta o Mendibelza. Allí los roncaleses fueron vencidos y Renovales se vio obligado a capitular.

placaAlcance del siniestro.

El incendio fue devastador. Burgui perdió una parte muy importante de su población, casi la mitad, porque muchos, sin casa ni pertenencias, se vieron obligados a emigrar huyendo del hambre y la miseria. Con la salida de la gente se abandonaron muchos terrenos de cultivo por no haber brazos para trabajarlos, se malvendieron muchos ganados. Los burguiarres no tenían ahora ni siquiera molino, y el ayuntamiento se vio obligado a celebrar sus juntas a la intemperie, junto a la iglesia, por haber ardido la casa consistorial.

También fueron pasto de las llamas la iglesia parroquial y la ermita de la Virgen del Castillo. Solo pudieron salvarse, llevándolos a Ustés o Uscarrés, los libros de sacramentos, la custodia, la escultura de la Virgen del Castillo y alguna otra talla u objeto sagrado. Ardieron altares, órgano, ornamentos. Años más tarde, cuando la desamortización, se trasladaron a la parroquia de Burgui altares, órgano y sillería del monasterio de Leire, pero eso es otra historia.

Hubo que habilitar rápidamente la ermita de la Virgen del Castillo para celebrar allí el culto hasta que se arreglara la iglesia parroquial. Se tardó bastante tiempo en la restauración por carencia de fondos. ¡Hasta tuvieron que salir dos delegados a pedir limosna en especie por los pueblos de Navarra para la reconstrucción de la iglesia parroquial! Ni la diócesis, ni los pueblos del valle se mostraron generosos. En todas partes se cocían habas… En fin, Burgui tardó muchos años a recuperarse, y muchas cosas de valor artístico, relacionadas sobre todo con la iglesia, se perdieron para siempre. Día nefasto, pues, para Burgui el 28 de Agosto de 1809, día de San Agustín, fiestas en Vidángoz.

La conquista de Navarra en Burgui

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Dic
12

Un pueblo tan pequeño como Burgui tuvo su protagonismo, como sujeto paciente más que nada, en la conquista de Navarra. Así que creemos que bien se merece unas líneas. Trataremos de ceñirnos a lo acaecido en el pueblo, aunque nos referiremos también al marco general, para encuadrar los acontecimientos que afectaron al pueblo.

El 19 de julio el ejército castellano salió de Vitoria, y el 21 cruzó la frontera por la Barranca-Burunda. El duque de Alba apenas encontró resistencia, salvo un grupo de roncaleses en Oskía. El rey de Navarra, Juan III de Albret, y su esposa, Catalina, huyeron a Francia.

castillo

Conquistada la Navarra peninsular, las tropas del duque de Alba pasaron a la Baja Navarra, a la que sometieron sin encontrar apenas resistencia. El duque realizó obras de cierta envergadura en San Juan de Pie de Puerto para convertir esta villa en plaza fuerte, y en ella se estableció. Pero pronto la estancia comenzó a volverse harto difícil para el duque y sus tropas: estaban mal comunicados con el reino de España, con un ejército debilitado por las privaciones y las enfermedades, escaseaba la intendencia, el tiempo no acompañaba, la salud se resentía…

Si entre los castellanos de ultrapuertos la situación era tan apurada, todo lo contrario sucedía en el bando del legítimo rey de Navarra. Las tropas francesas de Luis XII,aliado por el tratado de Blois, le podían prestar ayuda. Además los ingleses –aliados de España por la Liga Santa- se habían retirado de Guipúzcoa. Era el momento de intentar la reconquista.

Bien pronto se ideó un plan de invasión y reconquista. De las tres alas, nos centramos sobre todo en el ala izquierda del ejército, dotada de 2.000 lansquenetes, 4.000 gascones, 1.000 hombres de armas y 7.000 aventureros. En total, unos 15.000 hombres. Al mando de este cuerpo iba Juan III de Albret (rey de Navarra) y el general francés La Palice. Debían ocupar rápidamente el valle de Roncal y cortar el paso al duque de Alba en Roncesvalles en su presumible retirada desde la Baja Navarra hacia Pamplona.

El 15 de octubre de 1512 salían las huestes de don Juan y La Palice de Sauveterre, en la Baja Navarra, hacia el valle Roncal. En el puerto de Ochagavía encontraron una banda de 500 beamonteses que les hizo perder un tiempo precioso. Mientras, en Lumbier las tropas del capitán castellano Valdés, sabedoras del plan de don Juan y La Palice, ocuparon el castillo de Burgui para detener a los que ellos llamaban los ‘franceses’. El 19 de octubre La Palice inició el asalto al castillo de Burgui defendido por la guarnición mandada por Valdés, quien contaba con un millar de hombres. Valdés se defendió valientemente y resistió dos días a un ejército quince veces más numeroso, hiriendo o matando a cuatrocientos hombres, y muriendo finalmente en el empeño.

  1. Correa, cronista de la campaña, del bando del rey católico, precisa la causa de la muerte de Valdés: “Y otro día tornólos a combatir (a los defensores del castillo), y dio el combate por tres partes (lados), donde Valdés, peleando por su honra, y para mostrar a sus infantes (soldados)lo que habían de hacer, fue traspasado por dos saetas y muerto”. Herido de dos saetas y muerto el jefe, el ejército de don Juan tomó el castillo, en tanto que los castellanos que aún quedaban con vida se rindieron.

Conquistado el castillo de Burgui, el ejército de don Juan emprendió la marcha hacia Pamplona, pero avanzaba con una lentitud exasperante. Tanto que el duque de Alba, logró salir de la Baja Navarra y se adelantó, de modo que estaba ya en Pamplona cuando las tropas de don Juan llegaron a sus murallas. Sólo diremos, como es sabido, que el intento de conquistar la capital del reino terminó en rotundo fracaso.

¿Cómo quedó Burgui tras el paso de las tropas de don Juan? Completamente asolado y arruinado. Hay que recordar que las tropas de la época estaban compuestas en gran parte por mercenarios procedentes de distintos puntos (alemanes, gascones, albaneses…). Tales tropas de suyo debían percibir un sueldo (la soldada), pero con frecuencia, los reyes y capitanes no les abonaban su sueldo, y, como compensación, hacían la vista gorda, o incluso, les animaban a los saqueos y pillajes.

Así no extrañará que Burgui quedara arrasado: cantidad de cadáveres de ambos bandos y de no pocos vecinos sin enterrar, las casas expoliadas de ropas, alimentos, dinero, y de todo lo que podía tener algún valor, el pueblo quemado parcialmente, muchas mujeres violadas, hombres maltratados o linchados…

Tan desolado quedó el pueblo, que el propio Fernando el Católico, a quien Burgui y el Roncal no le despertaban simpatía alguna por ser mayoritariamente partidarios del bando enemigo de los agramonteses, se interesó por la situación del pueblo. Desde Valladolid mandó diversas misivas. El 18 de Enero de 1513 comunica al Marqués de Pomares de Sigüés que se preocupe de que les sea restituida la ropa, ganados y hacienda a los vecinos de Burgui y Urzainqui, perdidos en la guerra. También ordena que sea reconstruida a expensas de las personas que en el Reino de Navarra fueron hostiles al Rey Católico. El 11 de Julio de 1513 ordena que a los de Burgui se les entreguen 800 ducados de oro en la persona de Pedro de Uztárroz, alcaide que fue de la fortaleza de Burgui. El 11 de septiembre de 1514 dice en una carta a los alcaldes y jurados del valle en la que les ordena que, no habiendo hecho gran cosa después de un año (largo, casi dos) para la reedificación del pueblo de Burgui, el importe de las hierbas del valle se destine para la reconstrucción del pueblo.

A propósito del castillo de Burgui, diremos que no fue mandado derribar por Cisneros, sino al contrario, mandado reparar y reponerlo de pertrechos. De hecho fue reparado y contó durante algunos años con alcalde y una pequeña dotación de soldados. Pero poco después de 1520 sería abandonado porque había perdido su valor estratégico para el rey de España, Carlos I. Sus piedras sillares se emplearían en la nueva iglesia que, a la sazón, se estaba levantando de nueva planta.

Pero, a pesar de este primer revés de 1512, el rey de Navarra seguía empeñado en reconquistar su reino. Cuatro años más tarde de nuevo parecían soplar los vientos a su favor. Entre los partidarios de don Juan en la Alta y Baja Navarra se respiraba un ambiente prebélico, que aumentó con la muerte de Fernando el Católico el 23 de enero de 1516. Los agramonteses creían que ahora la reconquista sería pronta y definitiva. Francia también prometía mucho a don Juan de Albret, aunque a la hora de la verdad todo se redujo a buenas palabras y ánimos. Al final el rey de Navarra solo pudo reunir un pequeño ejército, compuesto por bearneses y gascones, vascos y agramonteses exiliados.

De nuevo nos vamos a fijar solo en el ala del ejército que guarda relación con Burgui. Nos referimos a las tropas del mariscal de Navarra, don Pedro, cuya inmediata misión era entrar en el valle Roncal. Las huestes del mariscal se pusieron en marcha hacia el Roncal al inicio de la Semana Santa 17 ó 18 de marzo de 1516.

¿Qué ocurrió con este cuerpo del ejército? Preferimos que lo cuente el propio mariscal don Pedro, preso en Atienza en mayo de 1516: …dijo que en ciertos días del mes de Marzo de este año (1516) entraron en el reino de Navarra por el val del Roncal con cierta gente, con intención y fin, que, visto que era muerto el señor rey don Fernando (el Católico), con cuya persona expiró si alguna obligación se tuvo…., vino a tomar el dicho reino de Navarra o la parte que pudiese y restituirle al rey don Juan y a la reina doña Catalina, sus señores, a quienes les parece que pertenece el dicho reino, y porque expresamente se lo mandaron y encargaron. Y que cuando movió este confesante de Salvatierra de Bearne, que traía mil y doscientos hombres a su pensar (mando); y que cuando pasó el puerto de val de Roncal no venían con él más de seiscientos hombres, pocos más o menos, porque los otros se volvieron escondidamente sin su sabiduría (sin su conocimiento), los cuales eran vascos, bearneses y franceses y navarros…. dijo que, viniendo por el val de Roncal, le vinieron a obedecer y ofrecer obediencia a este confesante (el mariscal) en nombre del rey don Juan los del val de Roncal, y ofrecieron dar doscientos hombres y dieron ciento veinte; y val de Salazar vino allí a dar obediencia y ofrecieron trescientos hombres y después no le dieron ninguno; y los del val de Aézcoa vinieron a ofrecer gente, otros trescientos hombres, y cuando vieron que el coronel Villalba y los otros capitanes (castellanos) que con él estaban habían ganado la casa (la colegiata y fortaleza) de Roncesvalles (aquí adelanta acontecimientos), juntáronse todos con él (con el coronel Villalba) y vinieron en seguimiento (persecución) de este confesante y de los que con él venían…

Abandonado por sus propias tropas y traicionado por quienes se consideraban defensores acérrimos de don Juan. ¡Miseria humana…!

Y ya, más en concreto, en relación a Burgui, prosigue el mariscal: Y tanto por este inconveniente como por cobrar (recuperar) cierta gente (tropa) que había enviado a cercar el castillo de Burgui, hubo de volver al val de Roncal, donde fue atajado. Y vístose atajado de los puertos y que su gente le iba dejando, tuvo necesidad de tomar asiento con el coronel Villalba que su persona y de don Antonio y don Pedro fuesen prisioneros del señor príncipe y que la otra gente (resto del ejército) se fuese sin daño alguno.

De nuevo, pues, el castillo de Burgui sufrió cerco durante algunos días. No parece que fueran muchos los atacantes, y, por tanto, cabe suponer que no se produjeran grandes estragos. El mariscal volvió a Burgui a recoger estos soldados, con la intención de pasar el puerto (Pirineo) y llegar a la Baja Navarra. Pero las diezmadas tropas lo abandonaban y el coronel Villalba le pisaba los talones. Al fin se produjo el choque entre los dos ejércitos, y el mariscal se vio obligado a capitular. Esto sucedía el 23 de marzo de 1516. Hubo en este encuentro un centenar de muertos; 800 hombres fueron obligados a entregarse con sus capitanes, aunque luego fueron liberados… Solamente los jefes quedaron en manos del enemigo y fueron encerrados en el castillo de Atienza en el reino de Valencia.

¿Dónde se llevaría a cabo la rendición del mariscal y sus tropas? Algunos historiadores creen que en algún lugar de Isaba, posiblemente basados en que don Pedro confiesa vístose atajado de los puertos Sin embargo F. Idoate señala a Burgui y su castillo como el lugar de la rendición: Sobre este mismo terreno (Burgui ) fue batido y preso el Mariscal de Navarra en la intentona de este año (1516). Que cada cual se quede con la opinión que crea más convincente. Triste y desolador fracaso pues, el segundo intento de reconquista en 1516.

Estos son en definitiva los principales hechos acaecidos en Burgui y su castillo en 1512 y 1516 a propósito de la conquista de Navarra. Una buena parte del fracaso del primer intento se debe en gran medida a la apatía del general La Palice y la inexperiencia y falta de coraje de don Juan. En el segundo intento, en cambio, hay que resaltar la valentía y arrojo del mariscal, que, sin embargo, no encontró respuesta en quien pensaba que lo apoyarían con toda el alma. Y, en fin, como en todas las guerras, las gentes humildes, a pagar con sus vidas y haciendas el ansia de grandeza de los poderosos.

Juramento fidelidad al rey José Bonaparte, 1809

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Dic
12

JURAMENTO DE FIDELIDAD DE LOS VECINOS DE BURGUI AL REY JOSE BONAPARTE, 20 DE MARZO DE 1809 (Transcripción literal del documento)

En la Villa de Burgui, y sala de su Ayuntamiento a veinte de marzo de mil ochocientos y nuebe: el Señor Pedro Thomas Glaria Alcalde dijo que la Lista precedente la ha arreglado con toda legalidad acordando que el acto del Juramento se celebre el día veinte y cuatro del corriente mes, y hora de las ocho de la mañana, para con los presentes, y con los ausentes arreglado a la capitula quarta de la orden del Excelentísimo Señor Virrey y para que conste firmo, y en fe de ello yo el escribano Pedro Thomas Glaria: ante mi Xavier Fermin Ros escribano

Testimonio que acredita el Juramento de fidelidad prestado a Nuestro Catholico Monarca el Sr. Dn. Josef Napoleon primero Rey de España, y de las Indias por los Vecinos de Burgui:

En la Villa de Burgui, y sala de su Ayuntamiento a Veinte, y quatro de Marzo de mil ochocientos, y nuebe. Haviendosen congregado los Sres. Pedro Thomas Glaria Alcalde, Isidoro Urzainqui, Miguel Angel Bronte, Francisco Ramon Urzainqui, y Josef Dominguez Regidores de esta Villa a consequencia de la Orden recevida del Excmo. Señor Duque de Mahón Virrey de este Reyno, fecha diez de febrero proximo pasado, dichos Señores Alcalde, y Regidores dieron principio al acto de Juramento con arreglo al capitulo de dicha Orden impresa de su Excelencia que a la letra dice Asi:

Juro fidelidad, y obediencia al Rey a la Constitución, y a las Leyes: Pedro Thomas Glaria = Isidoro Urzainqui. Miguel Angel Bronte: Francisco Ramon Urzainqui: Josef Dominguez: Carlos Ustes: Antonio Ayerra: Domingo Garate: Josef Erlanz: Angel de Nicolao: Pedro Francisco Glaria: Francisco Martin Garate: Josef Ramon Bronte: Pasqual Rodrigo: Josef Ramon Erlanz: Sebastian Ezquer: Phelipe Perez: Estevan Armendariz: Mathias de Ayerdi: Francisco Mariano Ustes: Manuel Garate: Juan Domingo Dominguez: Miguel Francisco Esparza: Josef Ramon Palacios: Mathias Arozarena: Roman Larequi: Josef Ramon Calvo: Sebastian Bertol: Vicente Mancho: Josef Sanz: Juan Josef Aroza: Geronimo Solanilla: Miguel Angel Lapetra: Josef Lapetra: Pedro Glaria: Josef Ramon Glaria: Mariano Urzainqui: Ramon Garate: Pedro Marcelo Armendariz: Justo Garate: Ramon Lopez: Pedro Antonio Mainz: Pedro Josef Urzainqui: Francisco Eseverri: Josef Gregorio Glaria: Francisco Solanilla: Lucas Elizalde: Paqual Aznarez: Pedro Francisco Dominguez: Francisco Perez: Miguel Francisco Sanz: Miguel Garate: Vicente Julian Recari: Bautista Sanz: Francisco Lorca: Marco Solanilla: Gerónimo Labari: Pablo Burdaspal: Agustin Lorca: Sebastian Urzainqui: Antonio Lacasia: Vicente Cavodevilla:

Por Josef Ramón Biesa, y los quatro siguientes por no saber escribir: Leon Bronte: Francisco Rodrigo: Domingo Artica y Miguel Cavodevilla firme yo el Escribano Xavier Fermin Ros

Certifico Yo el Escribano Real Infraescrito que la Acta, y diligencias que preceden son referentes al Juramento de fidelidad que han prestado los Vecinos de esta Villa de Burgui que actualmente se allan en ella como da a entender la lista que va por principio: Y por lo que toca de los ausentes queda pendente la diligencia del Juramento sin poderse concluir porque segun costumbre de este Pais son muchas las familias, o vecinos que en la estacion del Ymbierno se hallan ausentes en las Riveras de este Reyno, y el de Aragon empleados en el Pastorio sin saber de algunos de ellos en que Pueblos, ni con que Amos estan sirviendo, y mediante la misma Costumbrehiran regresando a sus casas para todo el mes de Abril proximo, y por consiguiente se verificará la diligencia, y concluida su remisión con la devida puntualidad a la Secretaría del Excelentísimo Señor Virrey y en fei de ello firme a veinte, y seis de marzo de mil ochocientos y nuebe. Xavier Fermín Ros Escribano